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La frontera sur de Europa: La frontera del miedo ODS 10

por | Jul 3, 2022 | África, Europa, People | 0 Comentarios

La frontera sur de Europa: La frontera del miedo

Dr. Juan José López Jiménez

Agente de Cáritas y ArteTerapeuta Gestalt,

Geógrafo, Gerontólogo e Investigador social

Occidente, en su relación con el mundo además de disfrutar de una injusticia histórica y presente, padece una grave enfermedad mental, una neurosis aguda, tiene miedo al dolor.

La injusticia histórica, además de reconocida, debiera encontrar una justicia restaurativa que fuera más allá de las ayudas de fondos para el desarrollo. Fondos parcos, exhaustos, sujetos a su limitación o reducción en cuanto las cosas nos van un poco mal en el mundo desarrollado. No se trata de ayudar, sino de compartir lo que es de todos. No se trata del desarrollo de una parte de la humanidad hasta unos umbrales que no pueden universalizarse o generalizarse, mientras la mayor parte de las personas padece este saqueo y muere en condiciones indignas.

 

El desarrollo no puede ser una sociedad cuyos bienes superfluos e innecesarios crecen hasta el infinito y más allá, causando tanto sufrimiento a la humanidad. Más bien diría que esa deshumanización nos caracteriza como seres subdesarrollados, cortos de inteligencia colectiva. El contravalor más significativo y destructivo que importamos de occidente es esta deshumanización. Ese mirar hacia otro lado, o el no mirar. Ese juego -que ya nadie se cree- de que es una “suerte” que te ha tocado en la vida nacer aquí o allí. Y nosotros somos los afortunados y los otros, los desafortunados. Hablemos claro, nosotros somos los explotadores, los del corazón de piedra, los ciegos del mundo, los deshumanizadores, los responsables. Dejemos de jugar ya al “no me doy cuenta” o a repartir migajas que alivian nuestra mala conciencia. Somos personas, familias, naciones adultas, ¿o seguimos en ese estado infantil? El niño tiene miedo, y genera una violencia estructural.

La sangría de África es por todos conocida. Hasta puedes contemplar desde el satélite (Google Maps) las enormes filas de camiones con minerales pesados que salen por la frontera de RD Congo hacia Zambia, en Kasumbalesa[1]. Miles de toneladas diarias salen clandestinamente. Cobalto, coltán, uranio, cobre, casiterita, además de oro y diamantes. Es la codicia del mundo más desarrollado sobre una riquezas naturales que permitan sostener un nivel de vida que no es universalizable. Se traza así un flujo de hipocresía donde las mercancías circulan libremente y las personas son retenidas, empobrecidas, relegadas a un mundo sin futuro, abandonadas.

Sin entrañas para el bien común, dibujamos fronteras y levantamos muros que nos deshumanizan. La valla de Melilla es una construcción metálica para impedir que los africanos salten. Sin embargo, el deterioro de las condiciones de vida, la magnitud de la miseria y la falta de esperanza se han extendido por la vida de las personas africanas como un virus mortal. De ese agujero, de ese abismo creado por el mundo más desarrollado, tratan de escapar cada vez más personas. No es un asalto, sino el salto para sobrevivir, hacia la esperanza de una vida un poco mejor.

El niño tiene miedo, mucho miedo a esta presión, y la violencia estructural ejercida contra África se nos trastoca en los medios de comunicación poniendo el acento en la violencia de los africanos que quieren entrar a compartir con nosotros lo que es suyo. El salto es violento, hay muertos. Las fuerzas de seguridad “se defienden”, no atacan. Los africanos son los que atacan y violentan el orden establecido al saltar la valla. Ese orden ha sido impuesto a la fuerza desde los poderosos, y tienen mucho miedo. Convertimos en agresores o en “terroristas” a los que quieren saltar la valla. Lo hacemos para que podamos justificar cualquier intervención sobre ellos. ¿Es posible que sigamos creyendo que en su movimiento desesperado por mejorar la vida, no nos reconozcamos todavía como la causa principal de su desesperanza?

Europa, Estados Unidos, China, externalizan las vallas del mundo desarrollado hacia el sur. Queremos evitar el dolor que nos puedan producir estos acontecimientos crecientes donde la humanidad que lucha dia a dia por sobrevivir, golpea la puerta para encontrar una vida más digna. La frontera sur en África ya no es Marruecos o Argelia, sino Senegal, Mali, Níger y Libia. Un cinturón violento de contención para evitar que lleguen a la tierra prometida, pero sobre todo una barrera para no sentir el dolor. Nos vamos anestesiando, y no llegamos ya a ver todo el sufrimiento y pérdida de vidas humanas que hay antes de llegar a este cinturón de fronteras externalizadas. Europa tiene miedo al dolor y se anestesia para no tener que sentir. Los que llegaron a la valla de Melilla lograron atravesar ese cinturón dejando muchas vidas en el camino. Cuando saltaron murieron algunos más. Terrible de ver…, triste, lamentable. ¿Y lo que no vemos? Seguramente no tendríamos estómago para digerirlo. Somos responsables de la construcción de este nuevo muro del miedo, una frontera para que no tengamos miedo, para que no nos llegue el dolor humano que nosotros mismos provocamos.

África despierta cada día más, y no piden que les devolvamos lo robado, solo compartir juntos un mismo futuro, con nosotros, con los bienes que pueden ser de todos. Eso no es un salto violento, sino un derecho debido. Conocemos a las personas africanas, su capacidad de resiliencia, de supervivencia… no tienen miedo. Son fuertes, tenaces, audaces, constantes y con un sentido profundo de humanidad más generoso y global que la miopía occidental.

La terapia de occidente está por venir, y solo alumbrará una nueva humanidad si acude a su transformación desde el compromiso. Si conectamos con el dolor del otro, podremos tener empatía y compasión para construir humanidad juntos. Aún estamos a tiempo de atravesar este miedo al dolor, de reconocer nuestra responsabilidad, de ser generosos, de ser adultos, y forjar un futuro de esperanza donde todos podamos vivir dignamente.

Dr. Juan José López Jiménez

[1]  https://www.google.es/maps/@-12.2630684,27.7992549,662m/data=!3m1!1e3?hl=es

 

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