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Hidrógeno renovable. ODS 7, 11, 12, 13 ES

por | Feb 11, 2021 | Planeta | 0 Comentarios

 

Hidrógeno renovable

Arturo J. Peñas Jiménez

Ingeniero especialista en Petróleo y Gas

Es Seglar Claretiano

Introducción

 

La alerta climática planteada por la comunidad científica ha hecho que, en el horizonte 2020-2050, las emisiones de CO2 se constituyan como el principal vector de transformación del sector de la energía. La descarbonización sistemática y profunda del sistema energético es la meta principal a lograr en el presente siglo XXI. El Acuerdo de París de 2015, supone el marco de referencia en el que se deben desarrollar las políticas energéticas. 

 

La energía procedente del hidrógeno verde es un facilitador en el camino hacia esta descarbonización, siendo apropiado como combustible de la transición energética y un gran aliado para el cumplimiento de los ODS 7, 11, 12 y 13 de forma directa.

 

También conocido como hidrógeno renovable, el hidrógeno verde es una firme apuesta de futuro por ser inagotable (es el elemento más abundante en el universo) y por proporcionar energía renovable sin emisiones de CO2.

 


¿Qué es el hidrógeno verde?

 

Hoy en día la mayor parte del hidrógeno se extrae del gas natural, en un proceso que genera emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y que requiere un alto consumo de electricidad. 

 

Esquema de planta productora de hidrógeno verde

El hidrógeno verde, sin embargo, se produce por un proceso de electrólisis del agua, un proceso químico en el que se descompone el agua en oxígeno e hidrógeno, por medio de electricidad de origen renovable. De ahí su apelativo verde.

 

Vemos que es una alternativa renovable a todos aquellos usos energéticos que no se pueden electrificar y que dependen aún de los combustibles fósiles, sobre todo en el ámbito industrial. El hidrógeno verde producido se empleará en la fabricación de combustibles sintéticos, combustibles convencionales y también a largo plazo podría utilizarse para suplir la demanda de hidrógeno en la movilidad. Una vez desplegado en todas sus posibles aplicaciones se estima que el hidrógeno verde podría llegar a suponer entre el 10% y el 20% del consumo energético mundial.

 

Perspectivas de la implicación del hidrógeno renovable ante el cambio climático (Vía Fundación Naturgy):

La economía del hidrógeno verde, ¿una utopía?

 

Según los expertos, el hidrógeno renovable será un elemento esencial en el camino hacia los objetivos energéticos para 2050, pero, precisa de muchos aspectos que aún están por desarrollar y que necesitan inversiones muy importantes, tanto en su producción, como en sus infraestructuras de transporte necesarias para ponerla en uso, así como en los sistemas de almacenamiento de dicha energía, como las baterías.

 

Además, la producción mediante electrólisis del agua es un proceso caro que requiere mucha electricidad, el coste de la cual representa más del 60 % del total. La buena noticia es que los precios de la energía verde han disminuido considerablemente en los últimos años y todo indica que seguirán haciéndolo.

 

Esta tendencia a la baja de los precios, junto con un aumento de la demanda de hidrógeno, podría reducir el precio de este combustible en un 71% en 2050. Además, podría venir acompañado de un aumento de los precios del mercado del carbono, hecho que estimularía aún más el cambio hacia esta energía alternativa.

 

 

La nueva esperanza europea

 

El Centro Europeo de Aceleración de Hidrógeno Verde (EGHAC) promete acelerar la producción de hidrógeno renovable a escala de gigavatios para realizar proyectos industriales a gran escala, en toda Europa, con una inversión de 100.000 Millones de euros para 2025.

 

Acelerar la implantación del hidrógeno verde requiere aumentar la inversión en I+D+i y así lo está haciendo la Comisión Europea, que ha anunciado que destinará a esta tecnología hasta 30.000 millones de euros durante los próximos diez años.

 

Algunos países europeos, como Países Bajos o Portugal, ya han empezado a invertir en la tecnología. del hidrógeno verde, Es más, durante la crisis del coronavirus, tanto inversores como empresas en Europa han insistido para que la Unión Europea defina un plan de recuperación en el que se fomente el hidrógeno verde en el transporte y la industria pesada.

 

 

Perspectivas para España

 

En España, la ley de Cambio Climático y Transición Energética incluye una fuerte apuesta energética por este combustible. De hecho, se ha presentado ante Bruselas el Green Spider Project, de interés común europeo, que pretende desarrollar una red de hidrógeno verde a gran escala para exportarlo desde España hasta el norte de Europa a través de una red de transporte de hidrógeno. El Ejecutivo español, ha anunciado recientemente que España destinará más de 1.500 millones de los fondos europeos en los próximos tres años para impulsar el desarrollo del hidrógeno verde.

 

Las principales empresas del sector energético ya están trabajando en varios proyectos piloto donde la materia prima es el hidrógeno verde tanto para la industria como para el transporte, un hidrógeno generado mediante electrólisis gracias a la electricidad de energía procedente de fuentes renovables. Algunos de ellos se han dado a conocer durante la ‘II Jornada de Gas Renovable: Hidrógeno’ organizada por Enerclub y Sedigas.

 

Uno es el Proyecto Power to Green Hydrogen, de Acciona, que es el primer proyecto en el que inyectan gas a la red, en concreto con energía fotovoltaica, para producir hidrógeno verde a través de electrólisis, que está desarrollándose en Mallorca y cuyo objetivo es suministrar combustible ecológico a la empresa municipal de transportes de la región e inyectar gas a la red.

 

Otro de los proyectos es el IPCEI, Green Spider de Enagás, cuyo objetivo es que Asturias pueda convertirse en un punto estratégico para la exportación de hidrógeno verde hacia Europa.

 

Por último, está el Proyecto HIGGS (Hydrogen In Gas GridS: a systematic validation approach at various admixture levels into high pressure grids) de Redexis. Su objetivo es medir distintos porcentajes de mezcla entre el gas natural y el hidrógeno y cuánto soportan los materiales de los que están hechos los gasoductos en las redes de alta presión. Para evaluar cómo se comporta la infraestructura de transporte en función de los distintos grados de mezcla de gas natural e hidrógeno, se simulan diferentes condiciones de operación al variar el caudal, la composición y la calidad del gas.

Arturo J. Peñas Jiménez

Ingeniero especialista en Petróleo y Gas

Es Seglar Claretiano

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