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Entre los migrantes en Zürich. ODS 10 ES

por | Abr 19, 2021 | Europa, Gente | 0 Comentarios

 

Entre los migrantes en Zürich. ODS 10 

Juan Carlos Rodríguez, cmf

Director Misión habla española. Zürich

 

Somos una comunidad claretiana con tres misioneros, dedicada expresamente a los hispanohablantes que residen en cualquier punto del Cantón de Zúrich (uno de los 26 en los que se divide administrativamente Suiza; el más poblado y con más de mil setecientos km2). 


Tres claretianos continuando la cadena ininterrumpida a lo largo de más de 50 años de servicio misionero. Una plataforma eclesial con sedes en las ciudades de Zúrich, Kloten y Winterthur; hermanada por la fe que nos une y nos impulsa a promover una cultura de encuentro y diálogo de vida. Una familia que celebra en ocho lugares de culto con hermanos y hermanas de más de veinte nacionalidades. 

Vivimos agradecidos. De no estar nosotros, seguro que habría que reclamar la presencia de otros agentes. Porque alguien tiene que estar siempre para quienes lo necesitan. Y todos y cada uno de cuantos se ven urgidos a dejar su tierra en busca de una vida más digna, lo necesitan y se lo debemos. 

 

En los comienzos de la Misión, se trataba de hombres y mujeres de España; poco a poco fueron llegando de países y culturas de la América Latina hasta ser actualmente, en el día a día de la Misión, una presencia mayoritaria.

Tenemos vocación de hogar, desde el principio. Porque lo primero que necesita un emigrante es calor. Sin duda. Y este país es frío (menos cálido ciertamente que España y, mucho menos, que las naciones de centro y sur de América). Y estas gentes son muy formales pero no tan cálidas, ni expresivas, ni espontáneas ni afectivas en el trato. Y porque, hasta la lengua, es fría y dura. Y calor de hogar es lo que han recibido desde los inicios. Han ido cambiando las formas y las ofertas, los recursos y las iniciativas, pero -en todas- siempre se ha querido poner: cercanía, cordialidad, familiaridad.

 

Y, desde el estilo hogareño, brota este principio de actuación: sin más preguntas que las que el amor permite, sin más legalidad que la exigida por la misericordia. Aspiración, ideal -no siempre conseguido- como bandera consciente y como criterio asumido. 

 

La Misión ha sido cuna, en esa línea, del colectivo de apoyo a los sin papeles. La causa de los hermanos y hermanas con una residencia no regulada ni reconocida ha sido preocupación siempre presente y ellos y ellas mimados “como a la niña de los ojos”. Su lucha se ha ido haciendo la de toda la Misión. En sus iniciativas, en sus proyectos, en sus reivindicaciones no ha faltado el apoyo y la ayuda. En las instalaciones de la Misión, desde hace ya un buen número de años, se desarrolla un programa de charlas en español sobre informaciones de interés pensando sobre todo en los recién llegados, en los que llevan poco y están desprotegidos. Año tras año, el ciclo informativo aborda con especialistas temas sobre los tipos de permisos de residencia, el sistema escolar, el acceso a la vivienda… y se abre el diálogo y se aclaran dudas y se crean lazos y vínculos y alianzas. Detrás está el respaldo de organizaciones como SPAZ y la Oficina de Integración de la ciudad de Zúrich, y otras instituciones con las que sumamos esfuerzos en su favor.  En estos últimos años estamos peleando por el reconocimiento en la ciudad de Zúrich de la tarjeta ciudadana (Züri City Card) , otra lucha que tendrá efectos muy positivos para las más de 10.000 personas que se estima viven aquí en la ciudad sin status de residencia; la mayoría mujeres que trabajan en el sector doméstico y en el cuidado de niños y ancianos y que forman parte de los más indefensos de la sociedad. En la recogida de firmas, en otoño de 2018 para poner en marcha la iniciativa no faltó la estrecha colaboración. Ahora toca dar visibilidad, difundir, hacer presente en las redes los pasos concretos que se van dando y mantener la tensión hasta la meta.

La sede de la Misión en Zürich, bien situada en la ciudad, cuenta con una secretaría, que es la primera sonrisa de la Misión para el que llega. Cuántos, cuántas que van y vienen. Que se acercan porque nos conocen, porque les han hablado, porque otras instituciones los encaminan… Ha habido períodos de un constante goteo mañana tras mañana, tarde tras tarde… Preguntando, buscando, suplicando… Que para buscar dónde dormir… que para traducir una carta al alemán… que para rellenar un formulario… que para ver dónde se puede comer gratis… que para ver dónde ir o llamar en busca de algo de trabajo… Ha habido épocas duras, muy duras. El 2014 más de 700 personas, en el 2015 más de 800, en el 2106 más de 900. Y los números no saben decir toda la verdad. Detrás están siempre historias difíciles, trayectorias complicadas, y necesidades ¡claro! muchas necesidades. Y las posibilidades y los recursos de la Misión no dan para todo lo que nos gustaría. Pero a cada rostro, a cada historia personal algo de nosotros le hemos ofrecido..  La entrega de las tres secretarias, del grupo de voluntarios, de tanta gente que ofrece una mano… merecen un sencillo reconocimiento; y también la iglesia institucional del Cantón por surespaldo. En proporción menor, otro tanto ocurre en las oficinas misionales de Kloten y de Winterthur.

 

La realidad habla y, a veces, grita. Y de la escucha nacen diseños de intervención. La maravilla de lo pequeño que es semilla de luz, aunque venga envuelta en la desgracia que reclama. Así sucedió hace unos años. El suicidio de un joven dominicano produjo una fortísima conmoción y desencadenó un movimiento de inquietud, que clamaba alguna respuesta. En la más concurrida de las celebraciones de la Misión, en el templo más capaz, se tuvo una “Misa por la vida”. A la salida del templo un grupo de voluntarios pasó un cuestionario para detectar desafíos y necesidades. Fue el germen de un proyecto: la creación de una red de apoyo, para la comunidad de habla hispana. Un grupo de especialistas entregadas a la tarea fueron dando cuerpo a la propuesta. Se hicieron cursos de capacitación. Se elaboró un mapa con los puntos de apoyo de personas y de instituciones, de iniciativas y ofertas para personas vulnerables. URBAMAPP: un servicio alojado en la web de la Misión, un mapa para orientar, una red para ayudar. Y se fueron detectando más retos, más desafíos desde los duelos migratorios. Y nació el Programa de Acompañamiento Familiar. Eliana Cevallos y Edna Pariaug-Peláez, lideran el equipo que está integrado en la dinámica de la acción pastoral de la Misión y trabaja coordinadamente con el equipo de Misioneros. Un programa de prevención, de apoyo y de acompañamiento. Con cursos y talleres (una docena en el curso 2019 por los que pasaron más de 200 personas) y con atención semanal (con más de 170 sesiones presenciales y más de 30 online). 

Las semillas siguen creciendo y ya está en marcha un nuevo proyecto que quiere incidir especialmente en la gente joven y en los ancianos y que, tras la experiencia de la pandemia, tiene como una de sus metas la creación de una comunidad virtual para ofrecer información, apoyo y pautas de acompañamiento e integración.

 

Nuestra preocupación central son las personas y las vicisitudes en su trayectoria migrante. Por eso hemos formado también parte activa, desde sus comienzos en el año 1990, en una publicación que diera voz a su problemática, creara opinión y denunciara las políticas injustas e ideológicamente interesadas que denigran, deforman o manipulan la cruda realidad de los migrantes. VENTANA EUROPEA, la revista en la que se plasma el proyecto en común de todas las Misiones católicas de habla hispana de Europa. Acaba de sacar su número 122 en papel, ha sido medio tenaz y comprometido que ha dado visibilidad a penas y alegrías, ilusiones y sufrimientos, anhelos y sueños de miles de hombres y mujeres que se han visto obligados a dejar sus países de origen en busca de un futuro mejor y una vida con más dignidad. 

Somos una familia que promueve la comunión y cuida las raíces culturales y religiosas de los fieles hispanohablantes, apoyando las expresiones de sus devociones, fiestas, folclore. Reivindicando el derecho que les asiste a conservar y seguir cultivando sus señas identitarias, en un movimiento de reciprocidad con la cultura que les recibe y acoge; expresiones especialmente significativas son las procesiones de la Hermandad del Señor de los Milagros (Perú) y las actuaciones de la Banda de Tambores y Escuela de Gaitas de “As Xeitosiñas “ (España).

 

En el día a día, en las pequeñas cosas y en los grandes desafíos (que en ocasiones nos desbordan) nos sentimos animados y empujados por el estilo misionero de Claret; ese estilo que nos abre los ojos para descubrir las necesidades, que nos caldea el corazón para responder con cercanía, que potencia la creatividad para acometer nuevas iniciativas que permitan conjugar esos verbos que el Papa Francisco nos recuerda con frecuencia cuando habla de los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. En ello estamos. En ello está la Misión (www.misioncatolica.ch).

 

Juan Carlos Rodríguez, cmf

Director Misión habla española. Zürich 

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