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¿Diálogo entre religiones? I ODS 17 ES

por | Jul 1, 2021 | 2030 Agenda, Partners | 0 Comentarios

¿Diálogo entre religiones?

I. ¿Las religiones construyen un mundo en Paz o en guerra?

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del equipo de cmf en la ONU

Licenciado en Teología Sistemática

 

1. ¿Pueden las religiones contribuir a la construcción de un mundo en Paz?

 

No es raro que muchos se pregunten hasta qué punto instituciones como las Naciones Unidas son útiles. Si observamos la situación de nuestro mundo a lo largo de la historia, vemos que es poco menos que imposible construir un mundo donde la armonía y la fraternidad sean una realidad. Supongamos que la Organización de las Naciones Unidas es poco apreciada como realidad transformadora de la historia actual. En ese caso, podemos imaginar lo que se puede decir de las organizaciones religiosas que estamos en el entorno de las Naciones Unidas o reconocidas por el ECOSOC.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 2015 la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible. La expresión que más se ha repetido al hablar de esta Agenda, además de Desarrollo Sostenible, ha sido «No dejar a nadie atrás.» No es extraño que personas enmarcadas en el «craso realismo» de las relaciones internacionales juzguen la Agenda 2030 como utópica. Siempre me ha llamado la atención que muchas de las personas que me han hablado de su escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar la Agenda 2030 han sido creyentes de mi círculo de amistades. Me ha llamado la atención porque los que tenemos fe, concretamente en mi caso la fe cristiana-católica, pensamos en un mundo que va mucho más allá de los ideales que presenta la Agenda 2030. ¿Por qué ha anidado en los creyentes un escepticismo de esta magnitud? ¿Por qué los creyentes, específicamente los cristiano-católicos, no encuentran en resoluciones como la Agenda 2030, un signo concreto de que Dios sigue actuando en el corazón de la humanidad?

 

Creo que las religiones estamos llamadas a ser un revulsivo frente al pragmatismo que lleva a la desesperanza en las posibilidades de la humanidad. Pero como dice Hans Küng, no habrá paz en el mundo hasta que las religiones encuentren la Paz entre ellas. Yo le preguntaría a Hans Küng, si pudiera, a qué tipo de Paz se refería: ¿es una paz entendida como ausencia de guerra o es una paz que va mucho más al fondo de cada ser humano y de cada cultura? Conociendo los escritos de Küng, al que le gustaban las polémicas clarificadoras, sin duda se quedaría con esta última y repetiría la frase con una definición mucho más concreta. No habrá paz en el mundo hasta que haya paz entre las religiones, es decir, hasta que las religiones o las diferentes experiencias de fe empecemos a construir juntos un mundo más dedicado al cuidado de los demás; hasta que demos ejemplo de caminar juntos trabajando por un mundo mejor.

Sí, la presencia de las organizaciones no gubernamentales confesionales en las Naciones Unidas es más que necesaria. Para que las religiones empiecen a construir una verdadera PAZ, necesitamos acercarnos, dialogar y construir juntos un horizonte de fraternidad. Nuestra base no serán las simples fuerzas de los seres humanos sino la decisión definitiva de Dios al crear el mundo. A partir de esta certeza de que Dios creó este mundo buscando la armonía y la fraternidad, habremos encontrado la «perla preciosa», de la que habla el Evangelio, que nos dará la fuerza para comprometernos a trabajar por la humanidad. Entonces, la Agenda 2030 y mucho más será posible, quizás no con la urgencia que indica el pragmatismo, pero sí con decisión, paciencia y tenacidad basadas en Dios. 

 

Pero analicemos el tema del Diálogo interreligioso, las dificultades que hemos tenido en el pasado, los logros del presente y el camino hacia el futuro. «El Diálogo es un camino para iniciar los cambios».

 

2. Un cambio en la percepción del otro

 

Lo primero que podríamos preguntarnos si queremos avanzar en el camino del diálogo es la razón por la que ha habido tanto distanciamiento entre las distintas religiones. ¿En la base de todo hay un rechazo a las otras religiones o un desconocimiento de las mismas? La historia de la humanidad no ha hecho posible, hasta ahora, una comprensión más global de todas las religiones. Sí, ha habido un encuentro parcial entre unas y otras, pero no ha habido, como en este momento, la posibilidad de profundizar en lo que nos une o distingue. 

 

En particular, el encuentro-desencuentro en la cuenca mediterránea de las «religiones del libro» (Cristianismo, Judaísmo, Islamismo), puede encontrar un momento estelar en su relación positiva cuando el cristianismo, el islam y el judaísmo convergieron en la Península Ibérica. Toledo, la ciudad de las tres culturas, fue un lugar de encuentro en los siglos XI, XII y XIII; en particular, la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII) fue un lugar de diálogo y un puente para los musulmanes y el conocimiento de la Antigüedad Clásica hacia el resto de Europa. Aun así, las tensiones políticas de la época no hicieron posible el diálogo de unidad ni siquiera entre estas tres religiones. El siglo XX y, sobre todo, el XXI han dado la posibilidad de diálogo. «En definitiva, antes de 1893, son escasas las ocasiones en las que se intentó compartir la verdad religiosa de forma inclusiva y tolerante».

 

Independientemente de que nos refiramos a grupos confesionales, hemos de saber que nos referimos a grupos humanos. Con esto quiero decir que la dinámica de la Psicología Social puede aplicarse perfectamente a los grupos de fe, aunque con la diferencia específica que los caracteriza. El diálogo no es simplemente el intercambio de ideas sobre un tema determinado o la exposición de los participantes; eso simplemente no es diálogo. El diálogo, sea cual sea, requiere una decisión previa que implica querer entender a la otra persona, dando casi por sentado que hay muchas cosas que aún no he entendido del todo en cuanto a por qué hace lo que hace, piensa como piensa y es como es. Iniciar un verdadero diálogo requiere «querer ponerse en la piel del otro» e intentar ver el mundo y las cosas desde la perspectiva del otro.

La construcción de la identidad social y cultural tiene un importante componente religioso que provoca una mezcla entre lo pseudo-religioso y la cultura correspondiente. Los estereotipos simplificados conocen unas culturas y otras de ellas. Pues bien, los grupos religiosos funcionan, en lo que se refiere a su relación social, de forma similar, aunque con la profundidad de sentimiento propia de la religión.

 

Dicho esto, lo primero que tendremos que hacer para llegar a un diálogo constructivo es pensar que los estereotipos culturales sobre otras religiones pueden no ajustarse a la realidad. Para empezar, la idea de que conocemos perfectamente al «otro», al «otro grupo» o a la «otra religión» es en principio errónea. Debemos estar abiertos a aprender cómo piensan, sienten y viven sus experiencias religiosas las personas de otras religiones. La serie de encuentros o acercamientos entre grupos religiosos debe caracterizarse por la búsqueda de: «Nuevos conocimientos», «Experiencias emocionales positivas» y «Un proyecto para trabajar juntos». «Así, la identidad religiosa en el diálogo puede ser una fuente de cambios poderosos debido a las profundas convicciones que vinculan a los participantes con su religión particular. Sin embargo, esas convicciones profundas pueden ser también una fuente de resistencia al cambio». Smock (2002). Las convicciones religiosas pueden ser un obstáculo para la paz. Sin embargo, si son verdaderas experiencias religiosas en lugar de convicciones, las propias raíces de las diferentes experiencias de fe pueden movilizar palancas para el entendimiento y la Paz.

 

¿Cómo podemos convertir la energía positiva dentro de los creyentes en experiencias que conduzcan a encuentros entre personas y religiones? Hay dos claves importantes en lo que nos dice Smock: la importancia de lo simbólico y la importancia de las narraciones. La transmisión de los valores de las culturas a lo largo de muchas generaciones se ha hecho a través de narraciones que van más allá de la reflexión teórica y de símbolos que expresan actitudes y convicciones. La recuperación de lo narrativo y de lo simbólico implica la recuperación de las raíces de las religiones y, de nuevo, en estas raíces tenemos una notable coincidencia entre todos.

La distinción entre «Lenguaje secundario y universal de la paz frente al lenguaje primario» será fundamental tenerla en cuenta si queremos alcanzar estadios avanzados en el diálogo interreligioso. Podemos fijarnos en lo que nos diferencia o en lo que coincidimos. El Lenguaje Secundario recoge todos aquellos temas en los que coinciden las distintas religiones, que pueden ser viables para afrontar proyectos conjuntos (Paz, ecología, Justicia, libertad, etc.). El Lenguaje Primario es el más específico de cada una de las religiones; por poner un ejemplo que aparece en los autores, no podemos hablar de la Trinidad como tema de encuentro, sabiendo que generamos un problema con las religiones puramente monoteístas las politeístas.

 

Los encuentros de diálogo deben tener siempre momentos importantes de contenido simbólico y narrativo. Si el símbolo y los textos de los libros sagrados son convenientemente elegidos, podemos tener un encuentro que rompa falsos estereotipos y acerque los corazones, las reflexiones y las acciones comunes. La Regla de Oro es uno de los pilares del nuevo hogar para todos que construye el diálogo religioso, pero hay más pilares.

 

 

Miguel Angel Velasco cmf

Miembro del Equipo cmf ante la ONU

Licenciado en Teología Sistemática

 

Hay una segunda parte de este artículo

 

Korea. Budistas

 

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