Ciudadanía Global: Fraternidad Universal ODS 4, 17 ES

 

Ciudadanía Global: Fraternidad Universal

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo Claretiano ante la ONU

Doctor en Pedagogía

 

¿Tiene algo que ver la Ciudadanía Global con las congregaciones religiosas católicas, las parroquias, los colegios católicos?

La Ciudadanía Global y la Agenda 2030

Las “FBO” (Faith Based Organizations) son organizaciones arraigadas en la fe; “FBO” es el nombre que, Naciones Unidas, utiliza para referirse a ellas. La ONU, lejos de ser una realidad piramidal y monolítica es, más bien, una red de organismos, grupos, agencias y organizaciones, colaborando estrechamente, dentro del marco de la Carta de las Naciones Unidas (“Charter of the United Nations”). La ONU, vista de este modo, nos presenta tres formas de pertenencia: la Primera ONU (ONU-1), las naciones-estados (Consejo de Seguridad, Asamblea General); la Segunda ONU (ONU-2), los órganos de análisis e implementación de los acuerdos (Secretaría General y Consejo Económico y Social); la Tercera ONU (ONU-3), formada por la Sociedad Civil (Universidades, Empresas, ONG, FBO). La totalidad de las Naciones Unidas tiene el objetivo común, marcado por la Carta de la ONU, de mantener y crear un mundo en paz. La paz que busca la ONU no es simplemente la ausencia de guerra; la ONU quiere un mundo en paz basado en los Derechos Humanos, la justicia social y el verdadero desarrollo para todos. 

Las Naciones Unidas, en sus tres niveles, quiere que todos nos sintamos “Ciudadanos Globales”, o, utilizando otra expresión, “Ciudadanos del mundo”. Ciudadanos responsables de lo que está sucediendo en nuestro mundo, con deseo de que sea un mundo mejor. La concreción de este deseo, para los años venideros, es la Agenda 2030 para el Desarrollo (Humano) Sostenible. Para este momento concreto de la historia humana, la ONU, interpreta que la mejor manera de ser “Ciudadano del mundo” es impulsar la Agenda 2030. Incluso en medio de la pandemia COVID-19 y del retroceso que ésta ha supuesto en su implementación, todas las instituciones de la ONU ponen la esperanza en la Agenda 2030, como el camino adecuado para crear un mundo más justo “Post-Pandemia”.

La Ciudadanía Global desde la Iglesia Católica

 

¿Cuál ha de ser nuestra aportación como organizaciones religiosas católicas (FBO) a estos deseos de Naciones Unidas? Recordemos que muchas instituciones religiosas formamos parte de la ONU-3 ¿Cómo podemos ser verdaderos Ciudadanos comprometidos en la tarea de hacer un mundo mejor?

Lo primero que hemos de decir es que la Agenda 2030 es un espacio de diálogo, creación de proyectos y de actuaciones coordinadas, en el que estamos incluidos todos aquellos que buscamos un mundo mejor. La Agenda 2030 está apoyada por las diferentes religiones a través de multitud de comunicados y congresos. Entre las entidades que la apoyan está la Iglesia Católica. Construir la Ciudadanía Global (Mundial) con otras religiones y grupos de la Sociedad civil pasa, para la Iglesia Católica, por unirse a los esfuerzos de todos para la implementación de la Agenda 2030. La Aportación de la Iglesia Católica ha de hacerse desde nuestra propia identidad, que considero muy bien definida a través de las encíclicas “Laudato Si” y “Fratelli Tutti” del Papa Francisco, además de por la rica aportación de la Doctrina Social de la Iglesia. Hay muchas concordancias entre la Agenda 2030 y estos documentos. 

La encíclica “Fratelli Tutti” nos invita, ya desde su mismo título, a pensar nuestro proyecto para el mundo, como la construcción de un mundo en el que todos nos sintamos hermanos. La expresión “Ciudanía Global” se transforma para nosotros en “Fraternidad Global” o, si queremos, en “Fraternidad Universal”. Retomando la idea de que la “Ciudadanía Global”, ésta implica un compromiso con un mundo que queremos más humano; el concepto de “Fraternidad Universal” nos pide también un compromiso en la construcción de ese mundo, pero nos pide aún más: que en este nuevo mundo todos nos sintamos hermanos. La perspectiva católica no deja a un lado lo que ya está presente en la Agenda 2030, sino que va más allá. En primer lugar, la fortaleza en la búsqueda de  “un mundo mejor” está en Dios, que nos da la fortaleza; en segundo lugar, añade, al desarrollo competente de los ODS2030, una profunda actitud de amor a cada uno de los que sabemos hermanosnuestros. 

Las Congregaciones religiosas: Organizaciones globales

La llamada del Concilio Vaticano II y del Papa Francisco a ser una “Iglesia en Salida” se hace especialmente relevante para nosotros, los miembros de los institutos religiosos misioneros. La Misión, siempre ha buscado cuidar de la totalidad del ser humanos, de su desarrollo integral. La Misión, también ha ido entendiendo, cada vez más, desde el diálogo claro y abierto, con aquellos que no comparten nuestra fe y nos llama a una colaboración sincera con todos aquellos que quieren construir un “mundo mejor”. 

Las congregaciones religiosas misioneras, dentro de la Iglesia, somos las más capacitadas para entender el significado de “Globalidad”, “Mundialidad”, “Fraternidad Universal”o “Interculturalidad”. Somos más capaces de comprenderlo y trabajar por ello, por dos razones: la diversidad cultural es constitutiva a nosotros a causa de la diversidad cultural de los miembros de cada instituto; además, estamos presentes en todos los continentes. Esta capacidad de vivir la universalidad, nos impulsa a trabajar en la construcción de un mundo de hermanos y nos llama a participar activamente en la implementación de la Agenda 2030, con otros muchos que también lo pretenden.

¿Cuál ha de ser nuestra implicación como instituciones religiosas globales en la educación para la “Ciudadanía Global” o, si se quiere, para la “Fraternidad Universal”? Por supuesto, primero de todo, concienciarnos de que lo somos y trabajar, con otros, tal y como nos pide el Concilio Vaticano II, el Papa Francisco y la ONU. Pero podemos ir aún más allá.

Las instituciones educativas: educar constructores del mundo fraterno

Una de las misiones que las Congregaciones religiosas tenemos es la educación. La educación a través del anuncio de la palabra, los catecumenados, los grupos juveniles, las comunidades de adultos, los centros de formación de evangelizadores o los centros educativos de Educación Primaria, Secundaria, Formación Profesional y universitaria. 

Todos estos centros de educación están llamados a ser lugares en los que se ofrezca una educación para la Ciudadanía Global o la Fraternidad Universal. En el momento actual, este tipo de educación pasa por inclusión, como referencia básica, de la Agenda 2030 desde la perspectiva de la “Laudato Si” y la “Fratelli Tutti”.

¿Cómo podemos hacer esto? ¿Cómo podemos transmitir las personas confiadas a nosotros la pasión por ser corresponsables en la construcción de un mundo mejor? ¿Cómo podemos hacerles sentir autores de un mundo nuevo que rompe limitaciones de culturas, fronteras, religiones, costumbres y estereotipos? La respuesta es integrar en el proyecto de enseñanza-aprendizaje un eje para “educar constructores” de la Ciudad Fraterna Universal”. Para elaborar este eje se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

-       Educar en la búsqueda de lo nuevo y distinto

-       Educar en la valoración de lo diverso con riqueza

-       Educar en el diálogo desde la propia identidad

-       Educar en los valores propios de la Universalidad y los derechos Humanos

-       Educar en el diálogo interreligioso

-       Educar desde la búsqueda de la Fraternidad Universal con Jesús quería

-       Educar en el conocimiento de nuestro carisma religioso universal

-       Educar desde los Derechos Humanos y la Agenda 2030 (ODS 2030) 

Podemos hacer mucho para educar en esta conciencia de universalidad; pero, como sólo se educa desde lo que se vive, quizá lo primero es trabajar toda esta dimensión de universalidad con los monitores, catequistas, profesores, religiosos y padres. Ellos son los que han de vivir esta llamada a construir, con otros, la Ciudadanía Universal, la Fraternidad Universal.

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo Claretiano ante la ONU

Doctor en Pedagogía


 

 

 

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