¿Es la Agenda 2030 la respuesta a la crisis COVID-19? ES

 

¿Es la Agenda 2030 la respuesta a la crisis COVID-19? 

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo cmf ante la ONU

 

Acaba de concluir el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF). Este año todo ha girado en torno a la incidencia que la COVID-19 ha tenido en la implementación de la Agenda 2030 y en las claves de recuperación de la situación creada. Uno tras otro de los ponentes de dentro de la ONU, fundamentalmente del ECOSOC, o externos a ella, han insistido en los mismos diagnósticos.

 

Las consecuencias de la COVID-19 no han sido sólo médicas; han tenido repercusión en el conjunto de los ODS 2030. La crisis ha golpeado duramente a todo el planeta; ha sido una crisis de la humanidad entera. Ha llevado al Desarrollo Humano Sostenible a niveles de hace decenios y sólo una respuesta conjunta, coordinada y generosa será capaz de sacar a la humanidad de la situación actual. La necesidad de una distribución universal de las vacunas COVID-19 han sido uno de los “temas estrella” de la primera semana del HLPF.

 

La segunda semana correspondió, como los años anteriores, a los informes que, voluntariamente, cada país hace sobre la implementación de la Agenda 2030 (VNR). Ciertamente el formato de presentación ha mejorado sensiblemente si lo comparamos con los primeros años; se adecuan mucho más a una revisión basada en la Agenda para cada uno de los países. Pero ésta adecuación, que debería ser lo común para todos los países, ha sucedido sólo en parte de las Presentaciones (VNR). Como ha ocurrido en las ediciones anteriores del HLPF, la mayor parte de los países ha aprovechado la ocasión para realizar una propaganda de lo bien que está funcionando su país; afortunadamente ha habido algunas excepciones. La impresión general después de todas las presentaciones de los informes era que la primera semana del HLPF se había estado hablando de un planeta y en la segunda, de otro distinto.

Los Claretianos hemos organizado un encuentro Zoom en torno a la Agenda 2030 y los proyectos que estamos llevando a cabo en el mundo; participamos también en el encuentro Zoom de jCor y REDES, dos organizaciones de ONG de congregaciones religiosas. Sobre ellos, se pueden consultar entradas del blog anteriores. La subsecretaria del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, del Vaticano, hizo mención a la selección de 7 objetivos de la Agenda 2030 que el Dicasterio ha presentado como opción para la Iglesia Católica, desde la “Laudato Si”. Mi opinión es que la elección de 7 de los 17 rompe el sentido de totalidad de la Agenda y puede hacernos caer e un cierto particularismo católico. 

 

La Agenda 2030, es un espacio de estudio, discusión y colaboración abierto a todos; sería una pena perder esta oportunidad. Por otro lado, el Desarrollo Humano Integral no es patrimonio de la “Laudato Si”, sino de la Doctrina Social de la Iglesia. ¿Dónde queda la “Fratelli Tutti”, si nuestra interpretación del Desarrollo Integral se circunscribe a la “Laudato Si”? Hemos de estar presentes en la implantación de la Agenda 2030, transparentando nuestros valores como cristianos y dado, junto con otras religiones, la referencia ética y religiosa correspondiente. Creo que, quizá, no haya sido una buena decisión definir tan claramente las opciones para toda la Iglesia respecto al Desarrollo Humano Integral, tal y como lo ha hecho el Dicasterio.

 

Como sabemos, la Agenda 2030 ha de ser concretada para cada nación por el gobierno respectivo. La ONU, a través de la Secretaría General y el ECOSOC está desplegando una estrategia de acompañamiento, a los países que la piden, para la formulación de la Agenda 2030 para el país concreto. El delegado ONU ayuda a construir un plan con indicadores sobre la consecución de los ODS; la Agenda 2030 de cada país, se elabora conjuntamente entre el Gobierno del país, miembros de la Sociedad Civil y expertos de la propia ONU en el país. ¿No sería mejor que los Informes Voluntarios de País (VNR) los preparasen y presentases personas representantes de estos tres ámbitos? Creo que ganaríamos en objetividad. Si esto no se hace así seguiremos teniendo, los que asistimos a esta segunda semana del HLPF, un sentimiento de frustración y de pérdida de tiempo que no es precisamente ilusionante.

Cuando se habla de la ONU se habla, cada vez más, de tres ONU. La Primera ONU es la de los naciones-estado; la Segunda ONU está formada por los expertos de la Secretaría General y el ECOSOC; la Tercera ONU la forma la Sociedad Civil presente en cada país y en las sedes ONU. De esta Tercera ONU, formamos parte las Organizaciones Basadas en la Fe (FBO) como Claretianos-PROCLADE. Los Gobiernos representantes de los Estados-Nación, tienden a buscar dar la mejor de las impresiones, ante el resto de los países; esta tendencia lleva al engaño y a la no efectividad de las decisiones tomadas, previamente, por todos los países de la ONU. Para que se de una solución real a todo lo planteado en la primera semana del HLPF, se necesita el impulso de los países más concienciados y el impulso de la Segunda y la Tercera ONU. Nos jugamos el futuro de una humanidad que todos queremos más fraterna.

 

El equipo claretiano ante la ONU, desde la presencia directa en las Naciones Unidas en Nueva York o Ginebra, trataremos de dar este impulso junto con otras FBO y otras ONG; pero podemos hacer más. Cada país tiene un documento de Agenda 2030 con el que se compromete a desarrollarla de una manera apropiada al país; deberíamos leer ese documento y comprobar si realmente el Gobierno de nuestro país lo está llevando a la práctica y, si no es así, deberíamos decirlo públicamente. En concreto, la intervención de España en la VNR, presentó actuaciones que implican planes autonómicos y de cada ciudad. ¿Estamos informados del plan de Agenda 2030 para nuestro país, autonomía/estado o ciudad? ¿Estamos dispuestos a hacer una labor de supervisión de su cumplimiento para informar, en su caso, de que no se está haciendo? Muchas veces se me ha preguntado en grupos de colegios, parroquias o por parte de los religiosos, sobre “qué hacer”; quizá podríamos empezar por conocer esos planes Agenda 2030 y actuar en consecuencia.

Contestando a la pregunta del título: la COVID-19 será una oportunidad si la Segunda ONU y la Tercera ONU, es decir, NOSOTROS, recordamos a nuestros dirigentes sus compromisos con los ciudadanos de todo el mundo.

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo cmf ante la ONU


 

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