Trump – Biden. Recuperar, Reconstruir, Caminar ODS17 ES

 

Trump – Biden. Recuperar, Reconstruir, Caminar ODS17

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo Claretiano ONU

Mucho hay que recuperar de lo que se dejó atrás hace cuatro años. La desaparición del “estilo Trump” en la Presidencia de los EEUU, reabre caminos. Muchos lazos, diálogos y acuerdos que reactivar. Mucho que caminar, a partir de ahora, con un horizonte delante, con más claridad en el presente y sin tantas tormentas inesperadas e inciertas. Si alguien piensa que las elecciones en EEUU sólo repercuten e implican a los miembros de esa nación, es que no es un habitante de este mundo. El “America First” (primero de todo EEUU), ha sido resucitado por Trump de las, a mi juicio, peores historias y opciones de EEUU. Estos cuatro años han puesto en cuarentena la construcción de un mundo más multilateral y una gobernanza más global. A partir de ahora podemos recuperar el tiempo perdido, reconstruir las rutas planeadas y caminar hacia un horizonte difícil, pero más solidario.

 

Primero de todo, traer aquí un criterio de realismo. China, quiere situarse como un actor político de primer orden utilizando su peso económico como palanca. Pensar que la tensión con EEUU o con Europa va a terminar, es una quimera, pero ha de suavizarse el tono. China está determinada realizar el proyecto “Belt and Road” (Nueva Ruta de la Seda); un proyecto que busca construir un orden económico-comercial controlado por China; un proyecto que va mucho más allá de lo comercial y que implica decisiones diplomáticas y militares.

 

La Unión Europa, está determinada a seguir adelante con su proyecto de construcción europea buscando también un puesto relevante en el concierto mundial.  El proyecto de la Unión Europea va despacio, pero dando pasos significativos. Europa impacta en el mundo a través de la llamada “influencia blanda”; por medio de sus leyes (estándares) comerciales y las ayudas al desarrollo. Estaríamos equivocados si pensamos que su influencia es pequeña, aunque su relevancia puede ser, en el futuro, mucho mayor. Un ejemplo de esto es “Agenda verde europea” (“European Green Deal”); es un pacto basado en opciones transformadoras del modelo social, medioambiental e industrial; sus consecuencias son directas en los países europeos e indirectas en todos los que quieran hacer negocios o acuerdos con la UE.

 

No hemos de olvidar los movimientos de Rusia para recuperar parte la influencia de la Unión Soviética sobre el mundo. También Rusia tiene una manera propia y peculiar de concebirse como nación y de actuar internacionalmente. La pérdida de potencial económico y de territorio, está impulsando a Rusia a impulsar problemas o conflictos de “baja intensidad” en Asia Central y Medio Oriente. En estos momentos de precariedad económica no puede llegar a más influencia en el mundo, a no ser por los caminos que ofrece Internet.

 

Cuatro actores principales, tenemos que ser realistas, que han de decidirse a poner orden en el desorden mundial. ¿Y el resto del mundo? ¿Dónde está el papel de Ibero-América, el Mundo árabe, África subsahariana, la India y tantas otras partes del mundo? Da la impresión de que el COVID-19 ha fraccionado el mundo, haciendo desaparecer naciones enteras de nuestra conciencia. Tenemos que retomar la senda anterior al COVID-19, pero esto era imposible sin que el actor principal, nos guste más o menos, no cambiase de actitud ante el resto del mundo. Eso, afortunadamente, ha sucedido. No va a ser un cambio absolutamente radical, pero, cuando menos, se podrá reabrir el diálogo.


Estamos todavía en el 75 aniversario de la fundación de las Naciones Unidas. Desde hace años, se viene hablando de la necesidad de reforma de la ONU en el funcionamiento del Consejo de Seguridad, la Asamblea General, el Consejo Económico y Social y la integración de las agencias del Sistema ONU. Teniendo en cuenta que la ONU es una organización de países soberanos, sin la actitud positiva de uno de los países más relevantes, si no el más, era imposible acometer la reforma. Era absolutamente imposible acometer una reforma hacia una Gobernanza Mundial Multilateral centrada en la ONU, con los EEUU, reduciendo sus aportaciones monetarias, abandonando negociaciones, negándose a formar acuerdos y acusando al sistema de Naciones Unidas de partidista. Se abre un tiempo nuevo en el que TODOS los actores, mayores y menores, pueden trabajar.

 

El cambio climático es peor que el COVID-19. Recordemos cuando se nos decía, y lo creíamos porque nos interesaba, que el COVID-19 era poco más que una gripe. Pues bien, el cambio climático está con nosotros y tiene una relación especialmente importante con la energía con las revoluciones industriales. El problema no es sólo el incrementado de temperatura del planeta, que provoca inundaciones, sequías, elevación del nivel del mar, hambrunas y migraciones. Todo esto es consecuencia del un pasado que aún estamos a tiempo de remediar. El problema que tenemos que afrontar hoy es obtener la energía que utilizamos no de los combustibles fósiles sino de la energía verde. Sin este cambio no hay nada que hacer. La dificultad para lograrlo se mostró clara en la Conferencia sobre el Clima Chile-Madrid COP-25: los intereses de los países y muchas de las compañías energéticas, en seguir extrayendo petróleo, gas y carbón. A Rusia le interesa seguir extrayendo combustibles fósiles porque es una de sus dos principales fuentes de divisas. A Rusia y a China no les importa el incremento de la temperatura del planeta porque así logran un Océano Ártico más libre de hielo y liberan una vía comercial marítima de primer orden para ellos. Además, EEUU, el país que más energía consume del mundo, está fuera del Acuerdo de París; un acuerdo en el que se decidió elaborar planes energéticos por países para detener el incremento de la temperatura global. Biden ha prometido entrar nuevamente en el acuerdo.

 

Las consecuencias para la implementación de la Agenda 2030 de Objetivos para el Desarrollo sostenible son evidentes. Lo dejamos para otra entrada del Blog.

 

Como vemos, la elección de uno u otro presidente de los EEUU de América influye, de manera decisiva, en el resto del mundo de hoy y del mañana. No puede ser de otra manera, cuando estamos en mundo construido por EEUU. Un mundo que necesita otro tipo de organización. Necesitamos una transición a una gobernanza multilateral y un liderazgo para ello. Este impulso habría de venir desde la ONU, pero con unos Estados Unidos convencido de ello. Sin la decisión del Gobierno de los EEUU de buscar, desde el principio con otros, estos nuevos caminos, no había posibilidad casi, de nada. Ahora puede ser posible.

Miguel Ángel Velasco cmf

Miembro del Equipo Claretiano ONU

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