Desde el terreno: Haciendo camino con y por los Tayal. Taiwan. ODS10. ES

 


Haciendo camino con y por los Tayal

 

Arturo Morales cmf

Sacerdote Misionero Claretiano

                  

Los misioneros claretianos llevamos más de 25 años sirviendo en Taiwán y unas de nuestras opciones ha sido el servicio a los aborígenes especialmente los Amis que se concentran en gran número en Taipéi. Hace casi 4 años atrás el Arzobispo de Taipéi nos pidió que asumiéramos el servicio de la Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Wulai, por ser una zona aborigen.

 

            Ha sido desafiante y enriquecedor asumir este compromiso, fundamentalmente porque estábamos acostumbrado a realizar nuestro servicio con aborígenes que llegaron a Taipéi de otras zonas de Taiwán, mientras que  Wulai es tierra de los Tayal, una tribu que se diferencia en prácticamente todo de los Amis: los Amis son pescadores y agricultores, viviendo en zonas más planas y a orillas del mar, mientras que los Tayal son cazadores y viven en la montaña.

 

            

            Wulai está conformado por 5 pueblos Tayal, siendo el principal Wulai. Allí y en Fushan hay una cierta presencia católica. Fushan es el pueblo más al interior de la zona y de difícil acceso.

 

            El nombre de la zona Wulai, es un vocablo Tayal que podemos traducir como “aguas termales”, de hecho, allí se ha producido todo un desarrollo económico y turístico a base de las aguas termales, siendo los propietarios, Taiwaneses y la gente local trabaja para ellos.

 

            La Parroquia tiene una historia de más de 50 años, donde se puede destacar el paso del padre Emil Mohr sds. (Molu, su nombre Tayal), un religioso salvatoriano austriaco que a pesar de haber dejado el lugar hace más de 20 años todavía es muy querido y recordado, especialmente por los que lo conocieron.

 

            Al llegar a la Parroquia nos encontramos con una comunidad pequeña, pero con un grupo juvenil y cristianos dispuestos a crecer y con una gran apertura a intentar cosas nuevas.

            A petición de los mismos parroquianos intentamos formar una comunidad de niños y al poco tiempo teníamos más de 20 y en conjunto con los jóvenes recomenzamos a realizar el campamento de verano con una participación de 30 niños, coordinado y realizado por los jóvenes.

 

            Comenzamos talleres de la lengua Tayal y como resultado de ello poco a poco en nuestras celebraciones se incorporó su dialecto. Actualmente, parte de la misa es en su dialecto así como casi todas las canciones. Ha sido un reflorecer cultural.

 


            Pero, eso no era todo, habían muchas ganas de no sólo crecer y servir al interior sino también hacia afuera, hacia la comunidad.

 

            En Wulai, la parroquia cedió un espacio para una sucursal del Hospital Católico Cardenal Tien, donde hay atención de terapia de rehabilitación y tres días a la semana va un médico. El Hospital nos pidió trabajar con ellos y es así que abrimos en la Parroquia un espacio para los adultos mayores con ciertos problemas de salud (sobre todo con secuelas de A.V.E.). Una de nuestras parroquianas es la responsable y los atiende de lunes a viernes desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde donde se los provee de almuerzo, servicio que se mantiene hasta ahora.

 

            Fushan era más desafiante: alejado del centro y con mucho menos recursos económicos y de personal, allí también queríamos hacer algo por la comunidad, especialmente donde es muy fácil el camino de la droga, alcohol y violencia.

 

            Nos enfocamos en los niños con la intención de prepararlos mejor hacia el futuro. Allí hay una escuela básica donde asisten unos 15 niños (hay más de 20 profesores) por lo que después de clases los invitamos a la Capilla para ayudarlos en sus tareas y darle reforzamiento. Comenzamos con unos pocos y gracias a Dios, es un servicio que le damos ahora, prácticamente a todos. Adaptamos la Capilla para recibir a los niños y se les da cena; también se realizan actividades culturales propias de la tribu y aprenden cantos, danzas, etc.

 


            Ello nos permitió acrecentar los lazos con la comunidad educativa y el director de la escuela nos ofreció sus instalaciones para realizar este servicio, lo que ha facilitado y mejorado mucho el servicio que entregamos. Hemos recibido mucha ayuda de innumerables personas y grupos que nos quieren apoyar en este servicio por lo que nunca nos ha faltado alimento y/o materiales.

 

            Hay que agradecer a tantos, pero fundamentalmente quisiera agradecer a todos los parroquianos que han compartido esta visión de Iglesia y se han lanzado a servir siguiendo el mandato de Cristo: querer servir al otro para encontrarme con Él.

 

Arturo Morales cmf

Sacerdote Misionero Claretiano

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