Paz y reconciliación. Mártires cmf Barbastro ODS16. ES

Chocó. Colombia: Pidiento la presencia de la ONU 

Promover la paz y la reconciliación

Aprendiendo de los Mártires Claretianos de Barbastro

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Pertenece al cmfUNteam

 

España, 1936. El inacabado conflicto interno iniciado a comienzo del siglo XIX presentaba un nuevo episodio. En esta ocasión el más trágico de todos los vividos hasta entonces: La Guerra civil española. En medio de la confrontación de las llamadas “dos Españas”, muchos, la mayoría, serían arrollados por la contienda. Muchos también, con sus vidas, harían presente la necesidad de la escucha, la comprensión y el perdón para abrazar la Paz. La historia de los Mártires claretianos de Barbastro es uno de los muchos trágicos relatos de esta contienda; de ella podemos sacar enseñanzas para entender lo que los Misioneros Claretianos estamos llamados a ser en el mundo. Y esto, con absoluta independencia del signo político al que nos adhiramos.

 

La historia de los 51 Claretianos mártires de Barbastro, es la historia de un seminario arrollado por el sin sentido de la guerra. Los jóvenes seminaristas del grupo, tras su paso por la casa claretiana de formación de Solsona, tenían un adecuado conocimiento de la situación política y social de España de la época. No obstante, para este grupo de jóvenes, su pensamiento estaba puesto en ir a anunciar el Evangelio a otras tierras; en concreto, muchos de ellos, a China. La Guerra civil no les cogió de sorpresa; aunque su mente y su corazón estaban puestos en lugares lejanos, fueron conscientes de lo que estaba sucediendo en la ciudad de Barbastro. Durante su largo cautiverio, en medio de un entorno hostil y violento, sus palabras y gestos siempre fueron de escucha, respeto y perdón hacia sus captores. Todo nos recuerda al final de la vida de Jesús, envuelta en problemas políticos y de poder, de los que Él no formaba parte. ¡No sólo a la Justicia habría que representar como una mujer con los ojos vendados; la guerra y el poder desmedido, también tienen los ojos tapados para, en muchos casos, matar sin distinción!

 

Mártires Barbastro. Un Dios Prohibido. Fragmento

 

Entre los muchos testimonios escritos que dejaron en el lugar de su largo cautiverio, destaca la carta de despedida a la Congregación escrita por Faustino Pérez; escrita desde el corazón de una tragedia vivida desde la fe. Transcribo unos párrafos de la misma:

 

Querida Congregación: 

Anteayer, día 11, murieron, con la generosidad con que mueren los mártires, 6 de nuestros hermanos; hoy, 13, han alcanzado la palma de la victoria 20, y mañana, 14, esperamos morir los 21 restantes. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heroicos se están mostrando tus hijos, Congregación querida!. Pasamos el día animándonos para el martirio y rezando por nuestros enemigos y por nuestro querido Instituto; cuando llega el momento de designar las víctimas hay en todos serenidad santa y ansia de oír el nombre para adelantarse y ponerse en las filas de los elegidos; esperamos el momento con generosa impaciencia, y cuando ha llegado, hemos visto a unos besar los cordeles con que les ataban, y a otros dirigir palabras de perdón a la turba armada; cuando van en el camión hacia el cementerio, les oímos gritar ¡Viva Cristo Rey! /…./ ¡Adiós, querida Congregación! Tus hijos, mártires de Barbastro, te saludan desde la prisión y te ofrecen sus dolorosas angustias en holocausto expiatorio por nuestras deficiencias y en testimonio de nuestro amor fiel, generoso y perpetuo. Los mártires de mañana, 14, recuerdan que mueren en vísperas de la Asunción; ¡y qué recuerdo éste! Morimos por llevar la sotana y morimos precisamente en el mismo día en que nos la impusieron. 

Los mártires de Barbastro, y en nombre de todos, el último y el más indigno, Faustino Pérez, cmf.

 

Querida Congregación. Carta Faustino Pérez cmf

 

Los 51 claretianos del seminario de Barbastro son una representación, un símbolo vivo, de los millones de víctimas inocentes de los conflictos y guerras sin fin de nuestro mundo. Ellos llevaban una vida ajena a los conflictos; pensando en prepararse para ir a otras tierras y llevar Vida, no muerte, a otras gentes. ¡Cuántas familias, trabajadores, niños, mujeres, y pueblos enteros, llevando una existencia pacífica, han sido arrollados por la guerra y la destrucción generada por otros seres humanos!

 

Los 51 claretianos mártires de Barbastro, murieron como habían vivido. La Buena Nueva del Evangelio de la paz, la reconciliación y el perdón habitaba en ellos. La violencia del entorno no fue capaz de producir en su corazón actitudes violentas. En su lugar, se generó entre ellos un sentimiento de fraternidad; esto les dio fuerzas para comprender la situación y discernir el comportamiento más adecuado en aquellas circunstancias. Para los que somos creyentes no cabe ninguna duda de que el Espíritu de Jesucristo estuvo con ellos en todo momento. Por eso, sus actitudes fueron de respeto, perdón y amor hacia las personas que les iban a matar. Vivieron en su interior la misma experiencia de Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. No callaron, no silenciaron ni su fe ni sus convicciones, pero sembraron la paz y el perdón; todo esto en un mundo violento y mortífero. ¿En cuántos lugares del mundo, en el pasado y en el presente, los cristianos y los no cristianos estamos llamados a luchar por un mundo distinto con estas mismas armas? Las noticias sobre estos “mártires de la Paz” no se divulgan, en los medios de comunicación; pero ¡hay tantos lugares en donde se está dando la vida por defender los derechos de los más vulnerables!

 

Los Mártires de Barbastro, como representantes de otros muchos, nos llaman a los Misioneros Claretianos a ser decididos ACTORES de Paz y Reconciliación en nuestro mundo. De hecho, hay muchos lugares en donde Misioneros Claretianos están dando su vida por crear las condiciones de Paz y Reconciliación presentes en los Derechos Humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Simplemente por mencionar algunos de estos lugares: Filipinas-Basilan, México-Ciudad Juárez, Cameroun-Bamenda, India-Arunashal Pradesh, Kenya-Isiolo, Colombia-Atrato, y muchos más.

 


Filipinas. Basilan. 2010

 

El documento conclusivo del XXV Capítulo General de los Misioneros Claretianos, “Testigos-Mensajeros de la alegría del Evangelio”, recoge los seis rasgos de identidad claretiana. Uno de ellos es “Enviados a evangelizar y escuchar a los pobres”, poniendo como texto de referencia el Magníficat de María: Porque se ha fijado en la humillación de su esclava... Derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes” (Lc.1, 48. 52). Los Mártires de Barbastro nos concretan aún más el contenido de este rasgo. Los Misioneros Claretianos hemos de ser CONSTRUCTORES DE PAZ Y RECONCIALIACIÓN, en un mundo violento en el que los más vulnerables son los que más sufren. Paz y Reconciliación es una prioridad para el Equipo Claretiano ante las Naciones Unidas. Quizá tendríamos que poner a los Mártires de Barbastro como patronos del equipo.

 

Miguel Ángel Velasco cmf

cmfUNteam

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