Acoger, escuchar, bendecir. Fuensanta. Valencia. ODS 10 ES




De todas las partes de la tierra: acoger, escuchar, bendecir.

Fuensanta. Valencia. ODS 10

Germán Padín cmf

Párroco de N. Sr. de Fuensanta

Coordinador pastoral Colegio Claret Fuensanta

 

Se nos llena la boca al hablar en el mundo de hoy de los ODS, e incluso es muy sugerente el logo y, por qué no decirlo, el desarrollo de los distintos proyectos y programas que se llevan a cabo en todo el mundo. Pero me pregunto: ¿Qué hay más allá de todo lo que nos presenta los ODS? Uno de los grandes retos que se nos plantea es la Desigualdad.

 

La desigualdad social es una circunstancia socioeconómica en la que un colectivo o comunidad son tratados de manera diferente por los demás sujetos o grupos de su entorno.  Definición centrada en la economía, a mi modo de ver importante pero, ¿Dónde queda la desigualdad humana?

 

Seguramente habrás oído hablar más de una vez de la desigualdad social, término que en los últimos años ha cobrado especial protagonismo cuando se trata de analizar las relaciones geopolíticas internacionales o la inclusión de sectores sociales que, por diversas razones, han estado históricamente marginados.

 


 

¿Qué implica la desigualdad social?

 

En casi todos los casos la desigualdad social conlleva, además de una situación de marginación y aislamiento, el señalamiento de esos grupos sociales que se han visto afectados directamente por esta circunstancia; quedan señalados y marcados. Quédate con esta idea y reflexiona: ¿cómo puede llegar a afectar este hecho a las familias con menores? Hay mucho más que contar... ¡Sigamos!

 

La experiencia en el Barrio de la Fuensanta (Valencia, España), parte de la diversidad de nacionalidades presentes en la zona. El Colegio Claret Fuensanta tiene, en este momento, alumnos de 36 nacionalidades distintas.

 

La experiencia de los Misioneros Claretianos en el barrio parte siempre desde la persona. La persona, cada persona, es la que marca las pautas de trabajo. Son tres: Acogida, Escucha atenta y Despedida (bendición).

 

Hablemos de casos concretos. El mundo musulmán, la paz, el dialogo y la acogida, se pone en marcha desde el momento en el que tenemos en cuenta que nosotros, cristianos, partimos de un padre común, Abraham; además, tenemos el mismo fin: la paz, la salvación…. No pueden existir reproches entre nosotros, todo suma; no puede existir el “¡tú más!”, todo eso resta y no nos hace crecer; la desigualdad desaparece cuando se rompen fronteras. Hoy los musulmanes que viven en el barrio entran en la iglesia parroquial sin problema. Pueda que no entiendan muchas cosas, pero sí entienden que se les acoge y, lo más importante, se fían de ellos, y ésto nos interpela sobre una realidad: “que la tierra que pisamos es sagrada”; que ellos son también hijos de Dios, hijos de Abraham.

 

Otro colectivo donde la desigualdad es palpable en todos los sentidos es en la etnia gitana. No voy a negar que muchas veces me desorientan y no entiendo su modo de obrar; ciertamente, muchas veces, son ellos mismos los que se apartan de la sociedad. Pero en el mundo gitano hemos de descubrir el valor que tiene la familia, el respeto a los mayores, su propia escala de valores. Hay que romper con estereotipos arcaicos que no llevan a ningún lugar; con el mundo gitano hay que escuchar mucho, pero también hay que hablar claro y hacerles ver que muchas veces son ellos los que dan un paso atrás. Aquí ya no hablamos de “la tierra que pisamos”, sino que hablamos de “ser nómadas peregrinos” en busca de un encuentro común y concreto que es la convivencia.

 

Me preocupa mucho y me causa dolor, la migración Latino Americana de hoy; muchos de ellos emigran por razones políticas. Hoy en nuestro barrio esta migración no es por necesidad económica, sino por estabilidad de vida. Duele ver como emigran médicos, ingenieros, maestros…. Con todo lo que supone de pérdida de nivel cultural para sus países de origen, aquí si que la tierra se empobrece. Mayoritariamente tienen en el horizonte regresar a sus países cuando la situación allí mejore.

 

 

Las tres palabras que forman parte de nuestra labor en la Parroquial.

 

Acoger- la desigualdad viene marcada por los papeles de legalización de estancia en España… y me pregunto ¿qué es más importante un certificado o instancia o un nombre que lleva asociada una persona concreta? ¿qué es más importante los documentos 036, 037, modelos a para rellenar de datos, o los nombre-persona de María, Luis Alberto, Mohamed..? Acoger, es abrazar, empatizar, no poner barreras. Acoger, es invitar a la mesa y compartir lo que tenemos y luchar en esta “Casa común “que es nuestra tierra. Aunque los papeles de legalización estén mojados, o no tengan dueño.

 

Escuchar. Dejarse interpelar, escuchar los distintos gritos que se nos presentan, gritos que buscan la paz, el encuentro, el sosiego; gritos que piden pan en el mundo de hoy; gritos de enfermedad. Hay que estar atentos para escuchar; para acoger la verdad, que es la verdad de los desheredados de la tierra.

 

Bendecir. Por ultimo la bendición, decir bien. Puede que no tenga mucho para darte, pero te ofrezco las puertas abiertas. Bienaventurados los que buscan y no encuentran y los que buscan y se sienten acogidos. Bienaventurados hombres y mujeres con nombre propio y sin papeles. Bienaventurados hombres y mujeres sin papeles, pero con dignidad.  ¡Bienaventurados todos!

 

Germán Padín cmf

Párroco de N. Sr. de Fuensanta

Coordinador pastoral Colegio Claret Fuensanta


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