Educar ciudadanos del mundo. ODS 4 ES



Educar ciudadanos del mundo. ODS4

Educación para la ciudadanía global, sí, pero COMPROMETIDA

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Doctor en Pedagogía

 

En una conversación por Zoom, como tantas durante este tiempo de pandemia, un directivo de una importante editorial que publica libros de texto para colegios, me comentaba la necesidad, y a la vez la dificultad, que tienen en utilizar la expresión “Educación para la Ciudadanía global”. El problema era la diversa manera de entender la expresión por unos y otros. Recuerdo la intervención de dos personas en un encuentro de más de 300 representantes de ONG y plataformas ciudadanas, en Málaga (España); se negaban a reclamar el estatus de ciudadano para cada ser humano, afirmando que era un concepto nacido de la opresión de los países del Norte. ¿Quizá se refería a al concepto de nación nacido en la Paz de Westfalia? Nunca llegó a aclararlo.

 

En uno de los “eventos paralelos” a la reunión anual del Foro Político de Alto Nivel (HLPF) sobre la Agenda ODS2030 en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el concepto “ciudadanía global” hacía referencia al conocimiento de manifestaciones culturales. La música, la vestimenta, los alimentos, los intercambios educativos en verano, etc. El evento, muy bien preparado, tuvo lugar en la representación de un país asiático ante la ONU; el “tentenpié” (catering) que se ofreció, fue absolutamente neoyorkino.

 

Durante el mes de noviembre de 2019 un grupo de ocho profesores de tres colegios de los Misioneros Claretianos de España, visitaron algunos de los colegios claretianos de Nigeria. Nos recibieron allí, entre otros, los claretianos que previamente habían estado haciendo la misma experiencia en España. Tanto los Claretianos que vinieron de cuatro países de África, como los profesores, claretianos y seglares, que visitaron Nigeria, tuvieron una experiencia de lo que podemos realmente llamar “Conciencia de Ciudadanía Global”. Puedo asegurar que los laicos y claretianos que visitaron someramente Nigeria, vinieron “tocados” por la experiencia. La Ciudadanía Global, después de la experiencia, no se planteaba ya simplemente como una visita turística, ni siquiera cultural, sino que había tocado la fibra personal de esos educadores; forma parte de su forma de ver el Mundo. La cuestión, no era ya sólo cómo poder ayudar económicamente alguna de las comunidades educativas visitadas; se sentía una responsabilidad personal y corporativa con los docentes, alumnos y familias con los que se habían encontrado. La expresión que tiene que ir acompañando siempre a la “Educación para la Ciudanía Global” es: “Sentirse CORRESPONSABLE” de la situación del mundo; sentir al mundo entero como tarea de todos. Educar “en la Ciudadanía global” es “educar con la clave de ese sentimiento de corresponsabilidad universal”. Tanto los claretianos que vinieron a Madrid, como los laicos y claretianos que fuimos a Nigeria, seguro que hemos vivido de una manera distinta las noticias cobre el COVID-19, en las zonas visitadas.

 


Los centros educativos, los colegios, han retomado la inspiración de los grandes pedagogos (Escuela Nueva) y de los fundadores: colegios, institutos y universidades han de entendidos como LUGARES PARA EDUCAR. Educación vuelve a sentirse como un concepto mucho más abarcante que el de instrucción e incluso que el de formación. En mundo que se acelera con los descubrimientos científico-técnicos y en el que la información se ha multiplicado exponencialmente, urge volver a retomar el verdadero sentido de la escuela: educar para la vida. Vuelve a estar en el centro de todo el Informe Delors de la UNESCO, “La educación encierra un tesoro” (1996). 

 

La escuela, junto con los padres, ha ofrecer una educación para la vida, no sólo la presente sino, sobre todo, la futura. Los aprendizajes de la infancia y la adolescencia forjan las claves por las cuales se interpreta el mundo, la razón de ser de las cosas, lo que importante y lo que no lo es. Los educadores estamos llamados, por vocación, a escrutar el presente y el futuro para preparar a los alumnos de hoy que serná los dirigentes del mañana. Supongo que una de las lecciones más claras que estamos sacando de sucesos como el COVID-19, el Cambio climático, las crisis económicas o las migraciones, es que somos cada vez más una realidad GLOBAL. Cada país y cada uno de nosotros somos, cada vez más, ciudadanos del mundo. Y esto no simplemente como una llamada a conocer más la historia y el arte de las culturas, sino como una llamada a sentir que nuestras capacidades y riquezas son “de y para” todos los habitantes de la tierra. Llamados y vocacionados a cambiar el mundo.

 

La Educación para la Ciudadanía es hoy más importante que nunca. Los responsables de los centros educativos, hemos de tomarla como un eje fundamental del estilo de educación que ofrecemos a los padres y alumnos. Una de las líneas educativas transversales más potentes en nuestros centros ha de ser esta: EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA GLOBAL COMPROMETIDA


 

Hoy en día tenemos la oportunidad de saber que el futuro de la humanidad es el de un mundo aún más global e interconectado. Pero junto con esto tenemos que preguntarnos que tipo de ciudadanos globales y que tipo de mundo globalizado queremos. Es una humanidad que ha de poner en el centro a la persona y pensar un mundo para ella. Tomar la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible como base, orientación, horizonte, es tomar un camino concreto para lograrlo. En la Agenda 2030, se presentan los 17 objetivos relacionando: los derechos de la persona, el medio ambiente, el derecho al progreso sostenible, la paz, justicia y reconciliación y la colaboración de todos con todo. No ha sido fácil lograrlo, ha costado muchos años, mucho estudio y muchas negociaciones, pero en ellos encontramos la forma de poner a la PERSONA INTEGRAL, en el centro del Proyecto de Ciudadanía Global Comprometida. 

 

Ser ciudadanos globales es sentir la urgencia de ser protagonista en la construcción de este mundo y buscar cómo hacerlo posible. A ser CIUDADANO GLOBAL, no se aprende en unos días; se requiere un proceso de sensibilización que sólo la verdadera educación puede ofrecer. Necesitamos integrar, en nuestros procesos educativos de Educación Primaria, Secundaria, Universitaria y continua, la Educación para la Ciudadanía Global Comprometida. No será complicado diseñar los procesos educativos; simplemente, hay que decidirse y ponerse a hacerlos realidadUna pregunta para guiar el diseño: ¿qué hacer para que cuando terminen el colegio sientan al mundo, como su responsabilidad? Lo primero de todo entenderlo, pero no sólo.

 

Nosotros, Iglesia Católica, o Congregación de Misioneros Claretianos, que somos organizaciones globales, tenemos la obligación, por verdadera Misión, de crear en nuestros centros PROCESOS EDUCATIVOS que ayuden a nuestros alumnos a sentirse responsables de la transformación del mundo según nos lo presenta la Agenda 2030. Más aún, según nos lo presenta el Evangelio: una FRATERNIDAD UNIVERSAL.

 

Miguel Ángel Velasco cmf

Doctor en Pedagogía

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