Desde la tierra: COVID19. Párroco. España ES


La escalada en España
(COVID-19. Saliendo del confinamiento)

Julio César Rioja cmf
Párroco de San Francisco. Elda. España
Periodista

La pandemia hace que muchas cosas se olviden y otras se profundicen. Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles), en estos meses han dejado de estar en las solapas y anagramas de algunos de los partidos políticos o gobiernos que parecían promoverlos, pero ahora todo eso lo ocupa el CORVI-19. Es de justicia reconocer algunas cosas y preguntarse por otras.

Reconocer al menos hacia dentro de nuestro país: Que esta vez, no como en la crisis anterior, el gobierno se ha interesado por las personas y no por rescatar a los bancos, sobre todo en el tema del trabajo decente (Obj 8), recordemos las ayudas a los autónomos, los ERTE, Ingreso Mínimo Vital… Que se ha puesto en valor lo público, sobre todo la salud, la sanidad. Ahí están los aplausos de todas las tardes (Obj 3). Las ayudas sociales contra la pobreza son numerosas y llegan, las ONGs de ámbito nacional están haciendo una gran labor desde Cáritas, Asociaciones de Barrio, Cruz Roja y los Servicios Sociales de cada población (Obj 1). Lo de la educación (Obj 4), en este país siempre ha sido por una parte o por otra, ideológico, y me temo que no tienen solución.

La igualdad de género (Obj 5) se ha hecho invisible, unidos en el confinamiento agresores y víctimas, veremos lo que ocurre cuando pase esto, muchos han utilizado las manifestaciones de 8M no solo para decir que fue una irresponsabilidad, sino para mostrar su posición frente a todo lo que consideran feminismo. El agua (Obj 6) necesaria no sólo para lavarnos las manos, algunos nos recuerdan que no puede ser contaminada por mascarillas y guantes (otra vez hemos vuelto al plástico).

Lo del consumo responsable (Obj 12), ve por barrios y no sólo geográficos, tal vez seamos más partidarios de un decrecimiento sostenible, ante la sombra del crecimiento sostenible que se nos ha aparecido y nos ha revelado la contradicción que lleva en su seno, y sobre todo cuando se niegan las amenazas del cambio climático, la destrucción de la naturaleza o las consecuencias de esta economía neoliberal que mata.

Estos meses nos han dejado una atmosfera más limpia, unas ciudades vacías de coches y algunos apuntan a la búsqueda de una energía renovable, una vida más ecológica, pero veremos en que se traduce eso (Obj 7-11). Lo que más pena da, es el tema de construir alianzas e instituciones sólidas (Obj 16-17), los políticos no son capaces de crear unidad ni ante esta situación, no están a la altura de los ciudadanos.

También podemos preguntarnos algunas cosas a nivel más global: las ONGs de ayuda al desarrollo se esfuerzan por recordarnos lo que está pasando en otros lugares del planeta, pero es escasa su visibilidad. Me temo que una vez más los primeros seremos nosotros, no sabemos en que quedaran las ayudas al desarrollo en los presupuestos incluso locales.

En definitiva, podríamos decir que la “nueva normalidad”, como la llaman, no va a ser tan nueva ni normal, al parecer. Tendría que concretarse en un principio: pensar globalmente y actuar localmente. Para eso tendríamos que tener en cuenta algunas cosas.

1.- Estamos en un momento de valoración de los nacionalismos, de lo nuestro, del sálvese quien pueda, primero lo nuestro y esto parece agravarlo; mal lo tienen los inmigrantes.

2.- Las Alianzas para lograr los ODS: la ONU, OMS…, no tiene una verdadera autoridad mundial para problemas globales. 

3.- No podemos basar la mayor parte de nuestra economía en el turismo sería necesario invertir en energías renovables que pueden crear muchos empleos. 

4.- Es necesario subir los impuestos a los que más tienen si queremos mantener el estado de bienestar. Es bueno recordar aquí la DSI (Doctrina Social de la Iglesia) sobre el bien común.

5.- El Ingreso Mínimo Vital (IMV) era necesario en España ante el empobrecimiento y al ser uno de los países en los que hay más brecha social entre ricos y pobres.

6.- Tenemos que repensar otro modelo de consumir, en estos días hemos comprobado que tenemos muchas cosas y necesidades superfluas.

7.- Hay que cuidar lo público, sobre todo la sanidad y nuestra atención a los más mayores.

8.- Salimos en esta desescalada, la gran mayoría, sin comprender lo de las banderas, sin entender su relación al “patriotismo”, la recuperación en algunos casos de una simbología desfasada y anticonstitucional, dañina en nombre de la libertad. Pero ¿cómo armonizar cuidado de la vida y respeto a la libertad?

Así estamos: el panorama no es muy alentador, muchos piensan que esta pandemia, en estos niveles, no cambiara mucho las cosas. Nosotros desde el Evangelio tenemos una propuesta de estilo de vida distinto, aunque esto tampoco tiene mucho éxito entre nosotros. Seguiremos insistiendo, no queda otra.

Julio César Rioja cmf
Párroco de San Francisco. Elda. España
Periodista


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