Desde la tierra: Zamboanga. Filipinas. ES


JUSTICIA Y PAZ: La experiencia ZABIDA

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La decisión de constituirse en ZABIDA (Alianza para el Desarrollo Integrado de Zamboanga-Basilandia) en 2007 fue un consenso de cuatro organizaciones no gubernamentales con una trayectoria de servicio en la zona. En la ciudad de Zamboanga tenemos a Katilingban Para Sa Kalambuan, Inc. (KKI), Peace Advocates Zamboanga (PAZ) y Reach Out to Others Foundation, Inc. (ROOF) y en la provincia de Basilan, Nagdilaab Foundation, Inc. (NFI). 

Zamboanga y Basilan son dos realidades situadas en el corazón de Mindanao pero históricamente muy diversas. Zamboanga fue la base de la presencia colonial durante  siglos y sigue siendo el centro de los servicios sociales, militares, comerciales y de otro tipo de la región. Basilan - la isla al otro lado del estrecho de la ciudad de Zamboanga - ha sido dominada por los negocios multinacionales y el conflicto. Sin embargo, la capital de Isabela no pertenece a la ARMM (Región Autónoma del Mindanao Musulmán), y es oficialmente considerada una ciudad componente bajo la Península de Zamboanga. Es muy diversa y, sin embargo, comparte los desafíos de la multiculturalidad y una historia de dominio y marginación.

El doble problema de la pobreza y la falta de paz es común a las provincias de la península de Zamboanga y Basilan, que se consideran entre las más pobres de Filipinas. El prolongado conflicto y la consiguiente falta de poder y de participación de las comunidades locales de Mindanao en la búsqueda a largo plazo de su desarrollo y de las soluciones inmediatas a los problemas urgentes han contribuido a un estado precario de la seguridad humana (ODS16). 

Para nosotros, la aplicación de la Seguridad Humana ha sido el imperativo moral que ha sustentado la respuesta de ZABIDA a las desafiantes fuerzas que han amenazado la vida y la dignidad de la mayoría de nuestra gente, es decir, la pobreza, la violencia, la trata de personas, el abuso de drogas, el cambio climático y el terrorismo (ODS 01,13,16).  Tales amenazas no pueden ser abordadas sólo a través de mecanismos convencionales.  Requieren un nuevo consenso que reconozca los vínculos y las interdependencias entre la gobernanza, el desarrollo, los derechos humanos y la paz.  Así pues, es liberador en el sentido de que las configuraciones de la seguridad humana se definirían en términos de libertad de la necesidad, libertad del miedo, libertad para lograr el desarrollo y vivir en dignidad.  

La clave ha sido trabajar por el EMPODERAMIENTO de los sectores marginados para reclamar sus derechos, defender su dignidad para crear condiciones de armonía y paz superando el miedo y la miseria. Consciente de las diversas cuestiones y preocupaciones en materia de seguridad humana que afectan a los sectores vulnerables básicos de la sociedad, en particular las mujeres, los jóvenes y los niños, los desplazados internos, los agricultores y pescadores y las comunidades indígenas, se ha de llevar a cabo una serie de actividades de apoyo a la población.  

Estos han centrado los servicios comunitarios de ZABIDA en la seguridad económica, la paz, la gobernanza y la reforma de la seguridad de las comunidades pobres -campesinas y rurales-.  Concretamente, los cuatro asociados, mientras llevan a cabo sus respectivos proyectos y son coordinados por la Oficina de Gestión de Programas Regionales con sede en su Oficina Central, han participado en programas para lograr los siguientes resultados: 

1.         Aumento de la capacidad y la participación de las dependencias de la administración local (barangays y municipios) en materia de participación y transparencia y, al mismo tiempo, colaboración con los grupos sectoriales de las comunidades en la formulación y aplicación de políticas y planes de desarrollo eficaces que tengan en cuenta las cuestiones de género. (ODS 05, 16)

2.         Intensificación de la promoción de los derechos de las mujeres, los niños y otros sectores marginados y mejora de los mecanismos para aumentar el acceso a los servicios básicos como la vivienda, la salud, el agua y el saneamiento, la educación y los medios de vida. Katilingban mantiene dos centros para niños: Akay Kalinga, que se ocupa de los niños de la calle, y Tanglaw Buhay, que se ocupa de las víctimas de la trata de niños. (ODS 03, 05, 06)

3.         Fortalecimiento de la promoción de la cultura de paz en las escuelas, especialmente la integración de la educación para la paz en el plan de estudios, la formación sobre la cultura de paz en la comunidad, la sociedad civil y las instituciones gubernamentales y la promoción del Movimiento Interreligioso de Solidaridad para la Paz. (ODS 04, 16)

4.         Poner en práctica mecanismos de reducción y gestión de los riesgos de desastre basados en los ecosistemas que tengan en cuenta las cuestiones de género... y de mitigación del cambio climático y adaptación al mismo, en coordinación con los interesados locales, como la creación de VERDE ZAMBOANGA (Zamboanga) y GANDAN GANDUN (Basilan), integrando a los organismos gubernamentales, las universidades y la sociedad civil para cuidar del medio ambiente y educar a las comunidades sobre los efectos del cambio climático. (ODS 03, 05, 09, 13)

Solidaridad interreligiosa por la paz

Finalmente hemos podido consolidar la Solidaridad Interreligiosa por la Paz (ISP). El grupo está formado por cristianos - católicos, protestantes/evangélicos; musulmanes de diferentes grupos y afiliaciones; y últimamente la incorporación de representantes de los pueblos indígenas - todos ellos líderes por derecho propio, así como ciudadanos y comunidades de fe espiritualmente motivados. 

Las actividades de la ISP se han guiado por la creencia central de que las religiones son los recursos que contribuyen a las relaciones armoniosas, más que los conflictos en una comunidad. Así pues, entretejidas en una matriz interconfesional de diálogo y solidaridad, las tradiciones espirituales del islam, el cristianismo y otras religiones son los manantiales espirituales que dan lugar a las normas y valores que sustentan la cultura de paz. 

Este grupo coordina actualmente una serie de actividades para promover los derechos humanos, imparte educación para la paz en varios niveles de la enseñanza oficial y lleva a cabo su labor de promoción de la paz entre un público de varios niveles y sectores que incluye a niños y jóvenes en la escuela o fuera de ella, soldados, la policía y otros grupos armados, maestros y dirigentes comunitarios. 

Nuestro trabajo intenta ofrecer una comprensión única de la vida que concibe la paz como el centro del comportamiento humano y de las relaciones comunitarias. Es una alternativa a todas las manifestaciones de violencia existentes en la sociedad, tratando de reemplazarlas con nuevas estructuras sociales que fomenten las relaciones y los procesos de convivencia en paz.   Esto da lugar a un nuevo tipo de educación que acomoda las diferencias y maneja el disentimiento.  Cree en la búsqueda de alternativas pacíficas que abundan.  De lo contrario, las tendencias a la violencia se fortalecen con los límites impuestos a la creatividad humana. 

Estos nuevos estilos culturales implican sobre todo una actitud de reconocimiento y respeto mutuo, aceptando las diferencias culturales de todos los diferentes grupos con una especial sensibilidad por los elementos culturales y religiosos de las diversas comunidades. Una cultura de paz implica un profundo estímulo a la reconciliación, reconociendo nuestras heridas y capacidades para la violencia que marcaron nuestra historia. Sólo desde una actitud de perdón se puede construir la base sólida de la esperanza de paz. 

            Esta propuesta de construcción de la paz es en sí misma un proceso de diálogo entre las diversas tradiciones religiosas.  Es también un proceso de diálogo intracomunitario en el que los miembros necesitan seriamente la conversión para aceptar, desde la perspectiva de la fe, las exigencias más genuinas de la experiencia religiosa, superando al mismo tiempo otras insinuaciones fundamentalistas.  Se trata del auténtico diálogo interreligioso a partir de los mismos momentos históricos y realidades de la vida que fomentan acciones de justicia, dignidad humana y progreso entre todos los miembros de la comunidad. La curación y la reconciliación de las comunidades culturales/religiosas son parte integral de este proceso de construcción de la paz.

Larry Miranda cmf
Traducido con la versión gratuita del Traductor de DeepL


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