El futuro que queremos ES


El futuro que queremos: Diversos, unidos y complementarios

Miguel Ángel Velasco cmf
Doctor. Ciencias Educación
Miembro del cmfUNteam 

Estamos en medio del terremoto del COVID-19. Como en un gran terremoto, sentimos que todo tiembla, se tambalea y, muchas veces cae destrozado. Como en los terremotos, los cimientos de las casas, las ciudades, los países y las vidas de muchos, sufren el cataclismo. Todo está sucediendo con la rapidez del rayo; el virus que se detectó en Wuhan a finales del año 2019 está devastando el planeta y cambiando el orden mundial, político y económico. Pero, como en un terremoto, hay que reaccionar; hay que reconstruir lo caído y destrozado. ¿Cómo hacerlo?

En el transcurrir de la epidemia hemos encontrado comportamientos impropios, incluso deleznables, pero ha habido mucho más. Basándonos en el pragmatismo más craso tendríamos que, a la hora de pensar en la reconstrucción, basarnos en aquellas cosas que han funcionado “en positivo”; todo lo que está ayudando, ya desde ahora, a poner esperanza en medio de la catástrofe. Nunca, como con el COVID-19, se ha visto la rapidez con la que instituciones privadas y públicas se han puesto, JUNTOS, a buscar una vacuna; además, lo que es más sorprendente, sin búsqueda de lucro y pensando en toda la humanidad. Los gobiernos, en sus programas económicos, como no ha sucedido hasta ahora, en el bien de las empresas, los trabajadores, los desempleados e incluso los migrantes. Podemos también traer aquí el ejemplo de total dedicación, de los empleados en servicios sanitarios y otros servicios públicos indispensables. Dos palabras podrían definir las actitudes fundamentales, en estos ejemplos, que ayudan a ver la luz al final del túnel en el que estamos: SOLIDARIDAD y COOPERACIÓN. 

Antonio Gutérres, secretario general de Naciones Unidas y el Papa Francisco, han insistido en la colaboración, en la generosidad y en la importancia de poner en el centro de nuestra preocupación a los más vulnerables. Basados en estas actitudes aparecen, como programa para el futuro, un conjunto de objetivos y reflexiones recogidos en la expresión DESARROLLO SOSTENIBLE. Dos documentos concretan cómo entender esta expresión: “Laudato Sí” y “Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo sostenible”. Son dos documentos anteriores al COVID-19 que pusieron el acento en la experiencia de Globalidad creciente que vive la humanidad desde la segunda mitad del Siglo XX. Dos documentos que han sido elaborados a través de encuentros, reflexiones y experiencias que, comenzando en el siglo XX, llegan a cristalizar en nuestros días. Son documentos complejos que han contado, para su elaboración, con personas de todos los ámbitos: universidad, ONG, empresa, gobiernos, diplomáticos, creyentes y, por supuesto, en el caso de la Laudato Sí, de teológos. 

Para todos los que formamos la humanidad, la Agenda 2030 ha de ser la guía para construir “El futuro que queremos” (Río+20) ,“No dejando a nadie atrás” (Agenda 2030). La Agenda de ODS2030 es el ámbito común en el que todos nos tenemos que trabajar; globalmente y localmente (“Glocalmente”). Cada una de las instituciones, organizaciones o personas individuales hemos de buscar cómo colaborar en la consecución de esta Agenda común. Lo primero es dejar claro que son: la Organización de las Naciones Unidas en su conjunto, las grandes alianzas continentales o cada uno de los países, los que pueden y tienen que plantearse los 17 ODS en su totalidad; han de elaborar planes evaluables de consecución para todos y cada uno de los objetivos. Los individuos, en particular, las empresas, universidades, credos e iglesias, habremos de buscar cuál ha de ser nuestra contribución; dicho de otra manera, cuáles van a ser los Objetivos de Desarrollo Sostenible que vamos a escoger para trabajarlos con más empeño. Para elegirlos adecuadamente tendremos que preguntarnos sobre las necesidades del lugar o zona en donde estamos trabajando; sobre qué sabemos hacer mejor, ¿en que somos más expertos?; sobre nuestras posibilidades concretas de actuación. Si cada uno, realizamos bien este ejercicio de concreción y discernimiento, podremos elegir bien los ODS sobre los que trabajar. 

Casi inmediatamente después de elegir nuestros Objetivos prioritarios, nos daremos cuenta de que esos ODS están estrechamente relacionados con los demás; con el conjunto de los 17. Como consecuencia, no sólo tendremos que buscar otros grupos y organizaciones que hayan elegido los mismos Objetivos que nosotros, sino que también habremos de buscar los grupos y organizaciones que hayan escogido objetivos diferentes para que, trabajando en coordinación, podamos llevar adelante la totalidad de la Agenda. En concreto el ODS 17 habla de esta necesidad de colaboración: “Fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible”. En cada territorio cada una de las organizaciones tiene que colaborar con el resto de los grupos para conseguir la realización de la Agenda 2030: Gobiernos, empresas, iglesias, ONG, Universidades. La Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible es el lugar común de diálogo y colaboración para los que buscamos un mundo distinto, más justo.

La Iglesia católica ha querido hacer una lectura propia más concreta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; esto lo ha hecho tomando como base la encíclica Laudato Si. El recientemente creado Dicasterio para el Desarrollo humano integral ha presentado el “Plan de la puesta en marcha de Laudato Si – A partir de 2020”. Se nos invita a hacer una relectura de los ODS 2030 y a elegir nuestros propios Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para realizarlo habremos de tener en cuenta: la Agenda ODS2030, los 7OLS (Objetivos Laudato Si); las necesidades del lugar donde estemos; aquello en lo que somos expertos; con quiénes vamos a colaborar. Es imprescindible la colaboración de los diversos grupos de la Iglesia católica, Iglesias cristianas, Creyentes en Dios, Universidades, Empresas, ONG. Ésto, ha de ser así en cada territorio: pueblo, ciudad, nación, continente y toda la humanidad.

Los Misioneros Claretianos acabamos de comenzar este proceso de concreción y discernimiento; siempre en trabajo compartido y dialogado con todos. No cabe duda de que nos ayudará a dar una respuesta más adecuada al “mundo post COVID-19”.
Miguel Ángel Velasco cmf
Doctor Ciencias Educación
Licenciado en Teología sistemática
Miembro del cmfUNteam 

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