Desde la tierra: El Chocó. Colombia ES


Desde la tierra: El Chocó. Colombia

El Chocó: entre el abandono estatal, la violencia y el COVID-19

José Oscar Córdoba Lizcano cmf.
Rector UniClaretiana

El Departamento del Chocó está ubicado en el noroeste de la República de Colombia. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas – DANE (2018), este Departamento posee una población aproximada de 534.826 habitantes y una superficie de 46.530 Km2.
    
Una de las bondades del territorio chocoano es la tenencia de costas tanto en el Océano Pacífico como en el Atlántico, lo cual le hace poseedor de una posición estratégica particular en la geografía nacional. Su capital es Quibdó, con una población aproximada, según el DANE (2018),  de 120.679 habitantes.
    
A pesar de su riqueza en biodiversidad y recursos naturales, sumado a su posición geográfica estratégica,  este territorio es uno de los más estigmatizado y violentado. De igual manera, no obstante a la extraordinaria riqueza que posee en minería, madera y pesca, es catalogado uno de los Departamentos más pobres del país y, en los últimos años, con la mayor tasa de desempleo, la cual según las cifras estatales, en la actualidad alcanza al 22,5%.
    
El Departamento del Chocó ha sido uno de los más golpeados del país por la práctica de la economía extractiva fortalecida cada vez más con las dinámicas económicas neoliberales y particularmente con la economía de mercado y por los actores armados.
    
Se podría decir que las dinámicas de la Geopolítica hegemónica o del poder dominante impuesta en Colombia y fortalecidas a través de la Apertura Económica, la cual llega a Colombia en el gobierno del presidente César Gaviria entre los años 1990 y 1994, ha impactado de manera muy particular el territorio chocoano. Así, dentro de las dinámicas espaciales del poder, el Chocó ha sido invadido por empresas mineras, madereras y pesqueras extranjeras y por  la presencia de actores armados legales e ilegales, lo cual ha llevado a una criminalización del territorio, para luego facilitar el camino para el saqueo de sus riquezas en recursos naturales - mineros, madereros y pesqueros - entre otros,  por inversionistas extranjeros. Así, la pobreza en el Chocó es cada vez más creciente y no hay políticas estatales que den cuenta de un compromiso por una equidad social que detenga tal incremento de la pobreza y desigualdad social.
    
Ahora bien, estas marcadas desigualdades sociales, vistas con profunda indiferencia por la gran mayoría de la sociedad colombiana y por todos los gobiernos de turno (ya que se ha asumido como algo normal y natural), con la llegada de la pandemia del Covid – 19 a Colombia y, en concreto al Departamento del Chocó, ha quedado en total evidencia, lo cual no significa que vaya a hacer cambiar la forma de intervención histórica del gobierno nacional en el territorio chocoano. Hoy sólo se habla de ayudas humanitarias para el Chocó, más no de cambios profundos que logre reducir las brechas sociales y las desigualdades históricas existentes. 

Algunos elementos para destacar:
    
 Según los informes oficiales de la Gobernación del Chocó, el Departamento tiene una Red de Salud pública deficiente; por lo cual, frente a la pandemia del Covid – 19, se encuentra en una preocupante vulnerabilidad, debido a la presencia de enfermedades pre existentes como la hipertensión, la malaria y el dengue, entre otros. La Red pública no cuenta con Unidades de Cuidados Intensivos – UCI; el sector privado cuenta con sólo 27 camas de este nivel en tres hospitales, para tender una posible emergencia en todo el Departamento.
   
  En el campo educativo, la situación no es menos compleja. Según el DANE (2018), el 7,2% de la población termina la primaria completa; el 3,6% termina la secundaria, el 16,6% de la población total accede a la formación de nivel universitario; el 2,6% accede al nivel de Especialización; el 0,5% accede al nivel de maestría y el 0,2% a la formación doctoral. Pero más allá de lo anterior, como consecuencia de los aislamientos preventivos y las cuarentenas tomadas como medidas de prevención y contención de la enfermedad, hubo la necesidad de virtualizar toda la oferta académica del país tanto pública como privada; aquí se pudo evidenciar el abandono y desprecio del Estado por la educación del país en general y en el caso del Departamento del Chocó, volvieron a marcarse las desigualdades; pues los estudiantes no contaban ni con las computadoras ni con el servicio de internet para atender esta nueva realidad y menos con las competencias en el área tecnológica y pedagógica para atender tal emergencia; así que la educción, en gran parte colapsó.  

Según la Secretaría del Interior del Departamento, a todo esto hay que sumarle la agresiva retoma y control de algunos territorios por parte de actores armados ilegales, lo cual hace más profunda la crisis social que vive el Chocó. Se reconoce el trabajo de la fuerza pública, algunas acciones gubernamentales del orden nacional, departamental, municipal y de la Cooperación nacional e internacional, pero todo ello termina siendo insuficiente ante las profundas e históricas desigualdades que en este territorio se siguen perpetuando sin avizorar un futuro esperanzador  ni a corto ni a mediano plazo.
    
 En síntesis: con el alto índice de pobreza, desempleo, violencia en el campo y en las ciudades, hambre, niños y jóvenes sin poder continuar sus estudios, con todas las afectaciones psicosociales, se puede advertir que después de la Pandemia o, por lo menos, después del aislamiento y la cuarentena obligatoria, todos estos males se incrementarán y, por tanto, al Departamento del Chocó le espera una larga y oscura noche.

“Solidaridad y responsabilidad con El Chocó”


José Oscar Córdoba Lizcano cmf.
Rector UniClaretiana
Quibdó – Chocó (Colombia), Mayo de 2020

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