Desde la tierra: Chocó. Hambre. ODS2 ES

Desde la tierra: Chocó. Hambre. ODS2

Lina Marcela Muñoz
Socióloga. Políticas para la igualdad
Directora PROCLADE COLVEN

ODS2- HAMBRE CERO: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
La alimentación es un derecho conexo al derecho a la vida, la salud, la seguridad y la soberanía alimentaria, para el caso colombiano la FAO plantea que el 54% de las familias del país presentan inseguridad alimentaria, tema que golpea con fuerza en el departamento del Chocó donde el 91.4% de la población es víctima de desplazamiento forzado, aspecto que incrementa el ciclo de la pobreza y repercute en la vulneración de los derechos conexos mencionados al principio.
Se encuentra como agravante que al tratarse de grupos étnicos (reconocidos por el Estado Colombiano) se interrumpe el proyecto de vida comunitario y los modos de producción tradicional, generando cambios o desaparición de prácticas culturales ligadas a la alimentación. Esto evidencia una triple victimización: las emocionales relacionadas a la pérdida de su proyecto de vida por cuenta del conflicto; las relacionadas a la perdida de prácticas culturales de pueblos afros e indígenas y las afectaciones materiales consecuencia del conflicto que se agudizan en razón de la ausencia de medidas de reparación. 
Un aspecto notable relacionado al ODS2 son las enfermedades asociadas a la pobreza, el conflicto y el hambre, que parecen afectar mayoritariamente a los niños y las niñas, aquí encontramos diarrea aguda, parasitosis, anemia, entre otras. Para el año 2018, se perdió la vida de más de 20 niños y niñas futo de la desnutrición severa, la ausencia de agua potable, incremento del confinamiento por siembra de minas antipersona y control de las comunidades por parte de los actores armados, así como las dificultades propias del territorio para acceder a centros de salud. Al respecto el Concejo de Estado en la sentencia 201600097 de 2017 reconoce al chocó como el departamento con el mayor índice de mortalidad de niños y niñas por desnutrición y manifiesta lo siguiente: 
“En lo corrido del año 2016 fallecieron: (i) 27 niños en el municipio de Bojayá, (iii) 24 en los municipios de Bajo Baudó, Riosucio y Pie Pató, todos a falta de atención integral en nutrición y salud… … la población indígena [del departamento del Chocó] viene afrontando en los últimos años una situación calamitosa que afecta particularmente y de forma generalizada a las niñas, los niños y los adolescentes como población vulnerable, causando serias afecciones a bienes jurídicos tutelables como la vida, a la integridad personal y a la salud relacionados con procesos de mala alimentación (entiéndase como consumo de agua contaminada y mala nutrición)”.
Agregó que, según las estadísticas oficiales, entre ellas, la encuesta nacional de situación nutricional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar 2010, en el Chocó el porcentaje de desnutrición global duplica el promedio nacional y, la prevalencia de la desnutrición infantil está 2.6 puntos por encima del promedio nacional. De un total de 80.000 niños menores de cinco años, 12.000 niños padecen graves problemas de desnutrición, la mayoría hijos de madres solteras o de madres menores de 15 años, y de ellos 9.000 son indígenas, de las comunidades indígenas demandantes, que mueren por hambre y enfermedades, como la tuberculosis.

Anotó que, de 65.000 indígenas chocoanos, 20.000 son menores de cinco años y sólo 2.000 de ellos son cuidados en centros de recuperación alimentaria. Lo que quiere decir que 18.000 niños indígenas chocoanos agonizan en difíciles condiciones de inanición”[1]

 

De acuerdo a encuesta realizada en 2015 por la FAO en Colombia más de 4 millones de habitantes pasan hambre, esto equivale al 8.8% de la población y en contraste se desperdician 9.6 millones de toneladas de comida al año (el 34% de lo producido) según el Departamento Nacional de Planeación por ausencia de políticas que favorezcan la producción y comercialización de la población campesina en tanto si se refuerza la importación de alimentos.
RETOS PARA EL CHOCÓ EN RELACION AL ODS2:
Ante este panorama resulta deshonrosa la meta que traza Colombia frente al ODS2 que consiste en disminuir en un 50% el desperdicio de alimentos, así como disminuir 1.6 puntos porcentuales a 2030 las muertes de niños y niñas por desnutrición (esto es pasar de 6.8 muertes a 5 por cada 100.000 niños y niñas), pues sigue condenando a la muerte sistemática de la población principalmente infantil en el Chocó por su alto grado de vulnerabilidad (pobreza extrema y violencia).
En línea con el derecho a la alimentación es importante retomar algunas conclusiones construidas de manera participativa durante 2019 en el diagnostico con enfoque DESCA realizado por Proclade Colven en 2019:
“Tanto pueblos indígenas como afrodescendientes ven vulnerado su derecho a la alimentación en cuanto refieren cambios generados en los modos de producción tradicionales a partir de las acciones violentas en el marco del conflicto armado, estos cambios se refieren también a la incorporación de otros productos alimenticios que no hacían parte de sus usos y costumbres, lo que se relaciona con enfermedades de diverso tipo.
La imposición de un modelo extractivista, se encuentra fuertemente alejado de las prácticas y visiones del etnodesarrollo, lo que ha implicado cambios en el consumo, prácticas de producción y comercialización.
Los efectos del conflicto presentes en estos territorios y que afectan directamente la consecución de una soberanía y seguridad alimentaria adecuada, donde el modelo económico nacional y global, así como las dinámicas de productividad ilegal, imponen sus condiciones por encima de las necesidades y determinaciones autónomas de las comunidades"[2]
De tal manera que aportar en la construcción de estrategias que apalanquen los medios de vida tradicionales como estrategia para resistir a la inseguridad alimentaria, los riesgos de desaparición física/cultural, a los embates del conflicto y el extractivismo.


ina Marcela Muñoz
Socióloga.
Especialista en Políticas para la igualdad
Directora PROCLADE COLVEN

[2] Proclade Colven. Diagnostico Social y Humanitario del Bajo Atrato 2019.

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